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Crónica:Gran Premio de Europa | AUTOMOVILISMO

A Barrichello ya le permiten ganar

Ferrari no repite en Nurburgring el numerito de Austria y Schumacher acaba tras su compañero

Nunca se sabrá si lo ocurrido fue una mera cuestión política, un decir por parte de Ferrari: 'Señores, no teman que esta vez vamos a ser buenos chicos'. Nunca se sabrá, porque es imposible saberlo, si Michael Schumacher se apiadó de su compañero Rubens Barrichello o si éste, verdaderamente, fue mejor que quien dentro de un tiempo, más bien poco, conquistará su quinto Mundial. Lo que sí se sabe es que ayer, en Nurburgring (Alemania), Ferrari y Schumacher permitieron a Barrichello ganar, a diferencia de lo ocurrido hace mes y medio en Austria, donde el equipo italiano hizo que pasara vergüenza hasta el caballo de su escudo al obligar al brasileño a frenar para que el jefe lograra la victoria más ruín de su carrera, una mamarrachada que el próximo miércoles será juzgada por la Federación Internacional de Automovilismo.

Quizá porque hay una sentencia pendiente por aquel numerito, Ferrari no tentó a la suerte. Barrichello fue el claro dominador de la carrera, su líder de principio a fin, por lo que nada tiene de extraño su triunfo, el segundo que logra en las 155 carreras que ha disputado. Pero durante las 12 últimas vueltas de la prueba, Schumacher le pisó los talones, manteniéndose a menos de un segundo. Sin embargo, éste jamás amagó con adelantar, lo que hubiera sido lícito. Cualquier otro piloto, en esa tesitura, hubiera intentado alcanzar la primera plaza. Schumacher, no. ¿Por pena, quizá? ¿Porque así se lo pidió el equipo? ¿Porque no podía?

Y eso que poco antes había ocurrido algo insospechado, cuando Schumi se tragó una curva en un error que, al menos, afirmó su condición de ser humano, cada vez más puesta en duda. Pero no perdió el alemán la segunda plaza, más que nada porque el que por entonces iba tercero, su hermano Ralf, viajaba a unos 36 segundos. Pero ésa es otra historia.

Y lo es porque los Williams amagan con dar, pero no dan. Juan Pablo Montoya y Ralf Schumacher coparon la primera línea de la parrilla de salida. ¿Y qué? Lo suyo es acumular pole position al mismo ritmo que las desperdician. Ayer, el colombiano quedó fuera de escena cuando en una curva le culeó el coche en el momento en el que el McLaren de David Coulthard le rebasaba por fuera. A la postre, y dado que Ralf volvió a decepcionar, la tercera plaza la ocupó Kimi Raikonnen (McLaren), mientras Pedro de la Rosa finalizaba en un digno 10º puesto, tan lejos como todos en el tiempo de Barrichello y Schumacher, que libraron, no sin estilo, su batallita, allá delante, para que nadie pueda acusar al primero de segundón, al segundo de prepotente y al equipo de ambos, Ferrari, de tramposo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002