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La Permanente episcopal no se pronuncia sobre la pastoral de los prelados vascos

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, integrada por los 21 prelados más relevantes del catolicismo español, no añadió ayer una palabra a su comprensiva declaración inicial sobre la pastoral de los obispos vascos contra la Ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna. El presidente del Gobierno, José María Aznar, tachó de perversa e inmoral aquella pastoral y la actitud de algunos eclesiásticos ante el terrorismo de ETA, y un sector de la Iglesia pidió que la jerarquía condenara con energía el documento de los cuatro obispos vascos. Así lo reclamó, entre otros, el arzobispo castrense, José Manuel Estepa.

Presidida por el cardenal Antonio María Rouco, lo que la Permanente episcopal anunció tras la reunión de esta semana es que propiciará una reflexión entre teólogos e intelectuales católicos sobre el terrorismo, como base de 'un documento que anime a los católicos a trabajar para acabar con esta lacra social'. Los criterios para elaborar el documento son, entre otros, 'la condena tajante y sin paliativos del terrorismo de ETA' y la de los que 'lo toleran, lo justifican o le dan cobertura', además del 'apoyo y la cercanía de la Iglesia a las víctimas del terrorismo, a sus familiares y a los amenazados'.

El comunicado oficial de la Comisión Permanente parece referirse al agrio debate suscitado por la pastoral de los cuatro prelados vascos en este párrafo: 'Ante acontecimientos e informaciones de diverso tipo que han podido afectar a la confianza de los fieles católicos en la Iglesia y sus pastores, invita a todos a renovar el amor a la Iglesia, madre y maestra, sacramento y camino, siempre y para todos, del encuentro con Dios y de los hombres entre sí'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de junio de 2002