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HUELGA GENERAL CONTRA EL 'DECRETAZO'

La huelga fue general en la industria, la construcción y los transportes

El consumo eléctrico cayó un 20,5% y quedó al nivel de un día no laborable - Los sindicatos presumen de su éxito y el Gobierno replica que "no hubo huelga general" - Méndez y Fidalgo piden que se retire el decreto "en nombre de 10 millones de huelguistas"

El primer paro general convocado por los sindicatos mayoritarios al Gobierno del Partido Popular resultó un éxito en la industria, la construcción y los transportes colectivos, donde se cumplieron mayoritariamente los servicios mínimos fijados por el Gobierno y, a la vez, los trabajadores secundaron la huelga. La protesta fue más pacífica que las anteriores, hubo menos heridos y menos detenidos. El Gobierno aprovechó el cumplimiento de los servicios mínimos para destacar la normalidad de la jornada y subrayar desde primera hora de la mañana que no había huelga general. La guerra de cifras fue total: los sindicatos señalaron que el 84% de los trabajadores hizo huelga, y el Gobierno lo rebajó al 17%.

La demanda de electricidad se redujo ayer un 20,5% y llevó el consumo de esta energía imprescindible para que una economía funcione al equivalente del "consumo base sin actividad económica" para un día de verano, según fuentes del sector.

Red Eléctrica reconoció, y el Gobierno asumió, esta caída del consumo. A las 13.14 horas, la demanda real de energía eléctrica era de 23.800 megavatios, una potencia equivalente al máximo que se consumió el sábado o el domingo pasado. Esta caída del consumo de energía eléctrica se explica, y así lo admitió fuera de micrófonos el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, porque la huelga paró totalmente la industria del país.

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El Ejecutivo matizó que en la anterior huelga general, en 1994, la caída del consumo de energía fue del 34,2%, pero olvidó que aquel paro ocurrió en enero, un mes de gran consumo eléctrico por las calefacciones, lo que impide realizar cualquier comparación entre ambos. Quizá por eso el Ejecutivo optó por no dar ningún dato del seguimiento del paro en la industria.

Como muestra del efecto que la convocatoria tuvo en la industria, todas las empresas fabricantes de automóviles reconocieron ayer a este diario que tenían paralizada la cadena de producción y que el paro, salvo en las oficinas, fue total. Los fabricantes de automóviles dejaron ayer de producir 12.000 vehículos, según Efe.

El 17% contra el 84%

La huelga convocada contra el decreto de desempleo fue ayer total en la industria; generalizada en la construcción y parcial en los servicios. La convocatoria tuvo un amplio seguimiento en las empresas en las que los sindicatos tienen fuerte implantación y limitado en superficies comerciales o grandes almacenes, donde su presencia es más escasa.

CC OO y UGT calificaron la jornada de paro de "éxito total"; mientras que el ministro portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, afirmó a primera hora de la mañana: "No hay huelga general". Más tarde, el vicepresidente y ministro del Interior, Mariano Rajoy, matizó que el paro había sido "muy parcial". Según el Ejecutivo, la huelga sólo fue seguida por el 17% de la población ocupada. Las centrales elevaron ese porcentaje hasta el 84%.

A pesar de la disparidad de cifras, tanto el Gobierno como los sindicatos coincidieron en que la comunidad autónoma donde la huelga tuvo un seguimiento más amplio fue Andalucía, la más afectada también por la reforma del subsidio agrario.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, no hizo ninguna valoración pública, pero a puerta cerrada, ante los representantes del Partido Popular Europeo, que acudieron a Madrid para participar hoy en la cumbre de la UE en Sevilla, sentenció el "fracaso" de los sindicatos. Aznar arrancó los aplausos de los asistentes; entre los que se encontraban los primeros ministros de Francia, Jean-Pierre Raffarin; Portugal, José Manuel Durão Barroso, y Austria, Wolfgang Schüssel.

Los dirigentes del PP salieron en tromba para endosar al PSOE y a su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, el supuesto fracaso de la huelga. "El 20 de junio representa el mayor fracaso del partido socialista en los últimos 20 años", dijo el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato.

La dirección socialista acudió en pleno a la manifestación convocada por la tarde en Madrid. Las 89 concentraciones, que fueron especialmente concurridas en Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Valencia y Vigo, reunieron en total a más de dos millones de personas, según fuentes de los sindicatos corroboradas en algunos casos por las policías locales.

Los líderes de Comisiones Obreras y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, reclamaron a Aznar la retirada del decretazo "en nombre de los 10 millones de ciudadanos que han secundado la huelga", como contrapunto a los 10 millones de votos esgrimidos por Aznar cuando, con el paro ya convocado, se mostró dispuesto a "ganar este partido y no sólo empatarlo".

Tras felicitar a los sindicatos, Zapatero se sumó a la reivindicación de retirada de la reforma del desempleo, con el argumento de que "rectificar es lo más sano en democracia" y se impone la recuperación del diálogo social.Enmedio de la guerra de cifras y el intercambio de acusaciones de falsedad, todas las partes coincidieron en un dato: se cumplieron los servicios mínimos impuestos en los transportes por el Ministerio de Fomento. Las discrepancias se centraron en el seguimiento de la huelga en transportes: un 95% para las centrales y sólo el 24% para el Ejecutivo. Pero tampoco cuadraron las cifras oficiales: mientras que Fomento admitía a última hora de la mañana que el seguimiento en Renfe había sido, como media, del 31,1%, el resumen de participación que el Ministerio del Interior remitió por fax a las 18.47 horas lo rebajaba a sólo el 19,9%.

El Gobierno pretendió que la huelga sólo fue seguida allí donde actuaron los "piquetes violentos". El Ministerio del Interior cifró en "más de mil" las acciones de intimidación y criticó que algunos sindicalistas llegaron incluso a agredir a agentes del orden. La policía zanjó esas refriegas con 104 detenciones, de las que 47 se produjeron en Madrid. En 1994, durante la anterior huelga general, el número total de detenidos fue de 149.

Los sindicatos responsabilizaron al Gobierno de los choques entre los huelguistas y la policía. "Han querido convertir el día de paro en una crónica de sucesos", lamentaron. Y esgrimieron una orden de la Policía en la que se leía que debían prestar "especial atención a la detección de piquetes, procediendo a su neutralización y detención en su caso".

El incidente más grave fue el fallecimiento del inspector jefe de la comisaría de Leganés (Madrid), Manuel Gil Miranda, de 48 años, quien sufrió un infarto tras enfrentarse con un piquete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de junio de 2002