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El fiscal investiga una importación ilegal de madera por Valencia

Greenpeace denuncia a una firma de Toledo que recibió el cargamento

El fiscal de Medio Ambiente de Madrid y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA) investigan el tráfico de madera ilegal desde Brasil a España. La denuncia partió de la organización ecologista Greenpeace, que remitió al fiscal la factura que la empresa exportadora brasileña remitió a la importadora Comadex, con sede en Toledo, tras venderle un cargamento de madera que entró en España por el puerto de Valencia.

En la factura se lee: 'Por razones internas de nuestro país embarcamos mogno como cedro'. En realidad hay dos facturas, aunque con el mismo número. Sólo una letra las distingue. En una consta un lote de madera como cedro y en la otra como caoba. El cargamento entró en España por Valencia, a bordo del buque Laurita. Había salido de Manaos, el puerto más importante del Amazonas. La madera debería haber llevado el permiso CITES, que regula el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre. La caoba lo es. En el Laurita nadie lo encontró, siempre según Greenpeace.

'Yo no sé si lo tenía o no, uno no puede conocer toda la legislación que existe, pero mi agente de aduanas me asegura que está todo legal', afirmó José Comín, el administrador de la empresa Comadex. Comín reconoció con tono tranquilo y campechano que hace unos días miembros de la autoridad CITES en España acudieron a su fábrica a tomar muestras de la madera que almacena. Afirmó estar dispuesto a enseñar toda la documentación del envío. También aseguró que Comadex importa poca caoba.

Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace en España, aseguró que los fraudes son frecuentes en el tráfico de madera. 'Especialmente si la madera viene de Brasil', dijo. Soto lleva meses insistiendo en que España es un importante destino para la madera ilegal desde países tropicales. La asociación Amigos de la Tierra calculó en 2001 que el 30% de la madera tropical que importa España es de origen ilegal. Eso no quiere decir que sea contrabando, porque esa madera sí salía con el permiso de los países de origen. Ese era uno de los problemas con los que topaba Soto cada vez que denunciaba uno de estos cargamentos. Los papeles estaban en regla. En puerto no había habido fraude, aunque tal vez sí en el delta del Níger en Camerún o en Guatemala. Siempre demasiado lejos. Siempre demasiado difícil de probar.

Alberto Romero, secretario general de la Asociación Española de Importadores de Madera, no negó el dato de amigos de la Tierra, pero aseguró que es muy difícil para un importador conocer de dónde viene la madera. Al conocer la denuncia de Greenpeace, Romero afirmó que puede existir fraude y que Comadex no pertenece a la asociación. 'Será muy difícil de probar, sobre todo por el tiempo transcurrido', afirmó Romero.

En el mismo sentido se manifestó Mercedes Núñez, jefa de área CITES en España, que reconoció que los fraudes en Brasil son frecuentes. 'Cuando un barco llega a España y tiene un permiso de exportación CITES, lo analizamos, pero si no lo han emitido en el país de origen porque viene bajo otro nombre, puede que no llegue ni a pasar la inspección', explicó. En España existen 12 aduanas con control CITES. Otro problema es que un barco llegue a un puerto que carece de técnicos. Es el caso del puerto de Santander, donde Greenpeace asegura que un cargamento del 23 de abril también puede ser de madera ilegal. El nivel de fraude en Brasil llevó al IBAMA a prohibir la exportación de caoba en octubre de 2001. Entre octubre de 2000 y diciembre de 2001, requisó unos 54.000 metros cúbicos de caoba.

'Por fin tenemos papeles de algo que comentaba todo el mundo en el sector de la madera', comentó un Soto exultante. 'Esta es una prueba de que el tráfico existe. Es el tráfico que contribuye a la deforestación de los bosques tropicales'. Pero en Greenpeace no quieren quedarse en este caso: 'Dado el volumen de madera que la empresa brasileña Adair Comercial exporta a España es muy posible que haya repetido este procedimiento', afirmó Soto mientras mostraba una larga lista de transacciones entre Adair y empresas españolas.

Soto apuesta por que las empresas españolas adopten el sello FSC, que asegura que la madera se ha extraído de un bosque gestionado de forma sostenible. Y muestra un cepillo para el pelo que lleva el sello. Soto es calvo, por lo que se puede permitir un sello en el cepillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de junio de 2002