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Tribuna:RASCACIELOS EN LA CIUDAD DEPORTIVA

Introducción a las finanzas inmobiliarias del Real Madrid

El autor pone en boca de sus alumnos una serie de argumentos sobre la venta de la Ciudad Deportiva y sus consecuencias.

Mis alumnos de Introducción a la Economía propusieron estudiar como caso práctico la construcción de cuatro enormes rascacielos y un pabellón para deporte de élite y espectáculo sobre la actual Ciudad Deportiva del Real Madrid a cambio de cuarenta mil millones de pesetas. Éstos fueron sus argumentos:

Argumento del alumno preocupado por la eficiencia: ¿gratis?

Ningún desayuno es gratis. Añadiendo insulto a la injuria, dice retóricamente, directivos del club, algunos políticos -por ejemplo, de Izquierda Unida- y periodistas pretenden que la operación no costará nada, que será gratis para el ciudadano madrileño. El alumno, para contradecirles, recuerda el concepto económico de 'costes de oportunidad'. El primero es no tener ciudad deportiva en la Castellana. Muchas personas no podrán desplazarse a las nuevas instalaciones, más lejanas, para jugar al tenis o al fútbol, nadar, hacer deporte, mirar cómo juegan los demás o pasear.

¿En qué ciudad de un país civilizado se cierran zonas verdes y deportivas en el centro?

El segundo coste deriva de la recalificación que permite construir a algunos, pero no al común de los ciudadanos madrileños. ¿Por qué, dice el alumno, no nos concede el Ayuntamiento licencia para elevar una planta más en mi casa y así los vecinos, que también estamos muy endeudados, saldamos nuestras hipotecas?

Argumento del alumno ecologista: efectos externos positivos que se pierden y negativos que aparecen.

También, dice este alumno, es una parte más del coste -y fundamental- la eliminación de los efectos beneficiosos que tienen las zonas verdes y deportivas situadas en el centro de la ciudad (los efectos externos de los economistas). Menor congestión, aire menos contaminado, menos ruido, vistas agradables para los enfermos de La Paz, vecinos menos nerviosos... ¿En qué ciudad de un país civilizado se cierran zonas verdes y deportivas en el centro de la ciudad, sea por la razón que sea?

Desgraciadamente, los efectos externos negativos resultantes de las nuevas edificaciones van a ser sustanciales. Aunque el alumno no ha encontrado mucha información, apunta a que los rascacielos van a ser enormes, comparables a Torre Picasso. Que el alcalde ya ha declarado que será necesario construir túneles como los horribles de Azca. Congestión, ruido, gases, pérdida de vistas agradables... serán el resultado.

Argumento del alumno preocupado por los incentivos: 'abuso moral'.

El tercer alumno ha leído acerca del cambio de incentivos y comportamiento que experimentan los agentes económicos cubiertos por un seguro y que les lleva a derrochar. Por ejemplo, el que contrata un seguro de automóvil a todo riesgo tiende a aparcar 'de oído'. Pues bien, el Real Madrid, dice, es obvio que tiene un seguro contra la quiebra, pues con cuarenta mil millones de deuda no ha subido las cuotas a los socios, ha seguido funcionando con crédito ilimitado concedido por los bancos y se le ha considerado solvente para participar en operaciones inmobiliarias supermillonarias. ¿Qué aseguradora le ha cubierto de ese riesgo que las demás empresas no pueden asegurar? Nuestros representantes políticos madrileños (con cierta oposición del PSOE). ¿Qué prima paga el Real Madrid por este contrato?, le pregunté. Los votos de sus socios, que dichos políticos temen perder si no se muestran benevolentes con el club y no buscan mecanismos para que las deudas derivadas de la mala gestión les sean perdonadas, me respondió.

Dice el alumno que a los pocos días de conseguidos los recursos el club anunció el fichaje multimillonario de Zidane y que la pelota ya empezó a rodar de nuevo. Recuerda, además, 'la esquina del Bernabéu', que acabó con la única piscina y pistas de tenis del barrio. Y sentencia: como dice la Teoría Económica, mientras los incentivos sigan actuando en una dirección los comportamientos seguirán en esa dirección. ¿Veremos construir también sobre la nueva ciudad deportiva, pasados unos años?

(Qué extraño espectáculo, me parece a mí, éste de los clubes deportivos devorándose a sí mismos).

El alumno liberal y sus razones: competencia.

La competencia, limpia en lo deportivo, libre y transparente en lo económico, es regla de oro de nuestra sociedad, dice mi alumno liberal. Y se pregunta en voz alta: ¿quién gana los campeonatos? ¿El que observa estas reglas? ¿O el que peor gestiona y más se arriesga y se endeuda? ¿El que tiene un mejor contrato de seguro otorgado por políticos timoratos? ¿Podrían acudir al Tribunal de Defensa de la Competencia los demás clubes? Aventura que veremos al Atlético de Madrid y al Barcelona construyendo en sus actuales campos.

Dice, además, que de toda esta historia lo más importante y lo peor es que 'el fútbol es diferente', es decir, que no está sometido a las reglas que rigen para los demás agentes económicos. Que dada su trascendencia social esto constituye una ruptura fundamental de los principios de la economía de mercado, que no tiene nada que ver con la selva, y sí con un campo de juego nivelado, que ofrece a todos las mismas posibilidades y a todos somete a las mismas reglas.

El alumno afiliado a las Juventudes Socialistas y la equidad arguye que las personas que menos podrán desplazarse a las nuevas instalaciones, más lejanas, y las que más sufrirán la desaparición de efectos externos positivos y la aparición de los negativos serán las menos favorecidas y las más débiles, que no tienen coche ni chalé en la sierra.

Argumento del alumno miembro de una ONG: desarrollo a largo plazo.

El alumno preocupado por el largo plazo afirma que también puede ocurrir que estas decisiones afecten al desarrollo económico de Madrid y su región. ¿Apreciará el Comité Olímpico, a la hora de decidir sobre la sede de las olimpiadas, falta de espíritu olímpico en una ciudad que cierra instalaciones deportivas populares en el centro?

Argumento del alumno populista: asociaciones de vecinos. No pasarán los bulldozers.

Más costes se le ocurren a este alumno. Dice que las asociaciones de vecinos colindantes ya se están organizando para oponerse a la operación. Tiempo, esfuerzo, dinero, se gastarán a raudales. Espera que nadie sea herido cuando empiecen a arrasar los bulldozers.

El argumento del apasionado por las técnicas de comercialización: ¿era necesario?

Asegura este alumno que la operación es totalmente innecesaria, que con la reputación y la imagen de marca de que goza el Real Madrid, absolutamente en todo el mundo, una gestión moderna del club habría conseguido recursos suficientes para volver a los números negros...

Les he puesto bastante buena nota a todos.

Félix Lobo es catedrático de Economía en la Universidad Carlos III de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de junio de 2002