Vicent y García Sánchez dialogan sobre la mutua influencia del cine y el automóvil

El escritor Manuel Vicent y el guionista y realizador José Luis García Sánchez ocuparon ayer la segunda jornada del ciclo sobre cine y el automóvil que se desarrolla en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, desde el pasado lunes y hasta el próximo viernes, patrocinado por la Fundación Eduardo Barreiros.

Para Manuel Vicent, una de las imágenes que quedaron grabadas en su juventud fue la de la destartalada camioneta que transportaba a la familia de Las uvas de la ira, de John Ford. 'El viaje que hacían era el mismo que años atrás habían hecho los carromatos de las películas del Oeste. El automóvil vino a sustituir a las carretas'. Ya en terrenos más personales, recordó los primeros Dauphine que se veían por la costa valenciana y en los que, frecuentemente, las jóvenes francesas que acompañaban al conductor colocaban sus pies descalzos en el salpicadero del vehículo. Vicent señaló también la relación entre el automóvil y el caos de las ciudades modernas, desarrolladas en función de los coches.

José Luis García Sánchez, por su parte, destacó la evolución conjunta del cine y del automóvil de lo público a lo privado; desde los trenes y autobuses colectivos, además de las salas de cine, hacia la individualización del coche y la contemplación de los filmes en las pantallas del televisor. A su juicio hay tres grandes fases en las relaciones del automóvil y el cine: la del coche como objeto de placer (viajar, ligar, etcétera); la de las persecuciones feroces y, para concluir, la de los filmes donde la destrucción espectacular del automóvil es la gran estrella.

Hoy intervendrán en el ciclo Carlos Saura y Diego Galán, a las 20.30, en el mismo lugar.

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