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Reportaje:

Goliat vence a David

VíaPostal desaparecerá este verano si no encuentra un inversor

Hace poco más de un año nació VíaPostal como alternativa privada al servicio de Correos. Era la primera iniciativa de ese tipo y la única de momento en Europa. Contaba con una liberalización del sector el próximo 1 de enero que no se va a producir y ha sufrido el abandono, 'por acoso' según su promotor, de varios socios financieros tras el que se ve abocada a una suspensión de pagos.

No ha podido ser. En esta ocasión, se ha impuesto la lógica empresarial y el gigante -Correos- ha aplastado al aventurero -VíaPostal- que trataba de arrebatarle el 40% de su negocio en menos de cinco años.

La deuda de la compañía asciende a seis millones de euros, para los que hay suficiente respaldo, según su propietario

Un grupo de acreedores ha iniciado una demanda por la vía judicial ordinaria con la que esperan alcanzar la suspensión de pagos

El pasado viernes a las once de la mañana Luis Sans, alma mater de VíaPostal comentaba a este periódico que les quedaba de plazo hasta el mes de julio para encontrar el respaldo financiero que les permitiera continuar con el proyecto. En España se le habían cerrado todas las puertas y la búsqueda de este colchón, en manos de dos bancos de inversión extranjeros la veía 'muy dificil'. Luis Sans no sabía entonces que un grupo de acreedores capitaneados por su agencia de eventos, Free Handicap, había presentado ya el martes una demanda judicial por vía ordinaria por el impago de una cantidad que se acerca a los 350 millones de pesetas y con la intención de instruir una suspensión de pagos.

Según Luis Sans, la deuda era menor, de unos 12 millones de pesetas que se pagarían sin problemas para ganar algo de tiempo y tratar de conseguir el respaldo salvador en fondos de inversión extranjeros. 'El problema es que somos una empresa de servicios y nuestro activo son los clientes, en el momento que dejen de mandarnos sus envíos tendremos que cerrar'.

Pero ese mismo día en su sede central de Getafe ya no se trabajaba. En Correos no habían recibido sus envíos y los empleados permanecían expectantes. A las tres y media de la tarde la agencia Efe emitía un comunicado según el cual VíaPostal presentará la próxima semana una solicitud de suspensión de pagos para iniciar los trámites de cierre de la compañía. Su propietario, Luis Sans, habría remitido una carta a los trabajadores comunicándoles sus intenciones de cerrar 'ordenadamente' la compañía como consecuencia de su 'terrible problema de tesorería'.

La plantilla de VíaPostal había alcanzado los 1.200 empleados, aunque se había reducido en los últimos meses, en algunos casos 'de malas formas, con despidos a través de e-mails', según uno de sus acreedores que se siente 'no sólo engañado sino ofendido' por las formas de Luis Sans.

Para este empresario de 32 años y ex jugador de baloncesto del Estudiantes la película es totalmente distinta. Reconoce que se ha adelantado al menos dos años con el proyecto, pero que de cualquier forma ha sido objeto de una dura campaña de acoso y derribo con tres grandes frentes: Correos, el sindicato Comisiones Obreras, mayoritario en la compañía, y el Ministerio de Fomento. Respecto a este último denuncia su intención de privatizar el servicio de Correos en la próxima legislatura por lo que 'antes quiere dejar una empresa preciosa y la pérdida de una importante cuota de mercado no dice nada en su favor'.

VíaPostal nace al albur de la Agencia L, una empresa regentada por una hermana de Luis Sans, proveedora de Correos con la que mantenía una facturación en torno a los 5.000 millones de pesetas. Luis decidió dar un triple salto mortal para el que en un primer momento contó con el respaldo de la Corporación IBV, en un proyecto de 40.000 millones de pesetas de capital social. Tras la retirada de ésta 'por razones internas de índole institucional' se reduce a 20.000 el capital social y se incorpora el Banco Popular como socio de Luis Sans aportando cada uno 600 millones de pesetas. La retirada del banco seis meses después obliga a Luis Sans a comprar su participación quedando como único propietario.

La deuda de la compañía es de seis millones de euros según Luis Sans, y aunque no dispone de activos sustanciales, ya que tanto las flotas de vehículos como las instalaciones tienen régimen de renting o alquiler, Sans señala que pueden cubrirla sin problemas con sus deudores, algo que ponen en duda fuentes del sector.

En 2001, VíaPostal alcanzó una facturación de 6.800 millones de pesetas con unas pérdidas de 480 millones y este año tenían previsto facturar 7.000 millones y perder 640.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002