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Entrevista:LEOLUCA ORLANDO | Ex alcalde de Palermo

'Europa considera al inmigrante como un objeto y no una persona'

Las medidas legales que afectan a los inmigrantes que residen en algunos países de Europa aprobadas recientemente -como la obligatoriedad de aprender la lengua en Austria o la posibilidad de ser expulsado si pierde el empleo en Italia- ponen de manifiesto que los inmigrantes son considerados como piezas de un engranaje económico y no como personas que aportan un valor económico y dejan apartadas políticas efectivas de integración cultural, fundamentales para evitar estallidos de violencia, según explicó en Madrid el político italiano Leoluca Orlando (54 años), ex alcalde de Palermo y una de las principales figuras europeas en la lucha contra la Mafia.

Orlando pone como ejemplo de política eficaz en inmigración y lucha contra la Mafia al carro siciliano -un vehículo de dos ruedas-, en el que una de las ruedas corresponde a la legalidad y la otra a la cultura. 'Si las dos ruedas no van a la vez, el carro gira sobre sí mismo, pero no avanza. Si sólo abordamos el problema con la rueda de la legalidad, la tolerancia cero, etcétera, no vamos a ninguna parte. Por el contrario, si nos quedamos sólo en la cultura sin tocar para nada la legalidad nos encontraremos organizando un concierto de música para un boss mafioso'.

El político palermitano insiste en que es necesario combinar el respeto a la identidad con el respeto a la legalidad. A este respecto, la asociación que preside, el Instituto del Renacimiento Siciliano, ha logrado que, tomando como ejemplo lo sucedido en Palermo, en México sea obligatoria una asignatura llamada 'educación de la legalidad'.

'El problema al que se enfrenta el mundo hoy es que la legalidad es cada día más global, pero si aparece como algo opuesto a la identidad nos encontraremos no sólo con un Osama Bin Laden, sino con mil; un Bin Laden corso, uno vasco... Es lo que se produce cuando existe lo que yo llamo la ilegalidad identitaria, es decir, cuando se liga el estado de ilegalidad a una identidad concreta. Por ejemplo: si en esta habitación entra un hombre armado y resulta que es un violador es una cosa, pero si entra el mismo hombre y dice que lo hace en nombre de Dios, o del pueblo vasco, ¿qué ocurre entonces? La Mafia ha asesinado en nombre del honor, de la familia y de la amistad, no en nombre del dinero; ETA asesina en nombre del pueblo vasco y el terrorismo católico irlandés ha hecho lo mismo en nombre de la fe católica... y Europa puede actuar ahora de la misma manera en nombre de la seguridad. ¿Estamos tan seguros de que Europa es tan pequeña que no podemos acoger a los que quieran venir? El hombre es libre para decidir dónde vive y eso no puede condicionar sus derechos'.

Orlando asegura que de esa falta de atención a los aspectos culturales se derivan muchos problemas en las sociedades del Tercer Mundo. 'Estamos obligando a tribus civilizadas a constituirse en Estados incivilizados'.

Para el político de centro-izquierda, Europa y EE UU están dedicando demasiado tiempo a decidir quién puede entrar en su territorio, pero poco a qué hacer con los que ya están dentro. 'Muchos emigrantes viven la ley como una enemiga y no como una amiga', añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de junio de 2002