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El Gobierno evita criticar a Rabat por expulsar del Sáhara a una delegación española

El Gobierno declinó ayer comentar la expulsión de una delegación de 15 políticos y periodistas españoles -en la que figuraban, entre otros, el diputado autonómico del PNV Txomin Aurrekoetxea y el vicepresidente del cabildo insular de Gran Canaria, Carmelo Ramírez- que intentó visitar el Sáhara el pasado sábado, alegando que aún no disponía de información oficial de Rabat.

Aun reconociendo que haya podido haber excesos por parte de los funcionarios marroquíes, fuentes diplomáticas españolas expresaron cierta comprensión hacia su actitud, al subrayar que los miembros de la delegación habían sido advertidos de la necesidad de preparar la visita con los responsables de Marruecos y que los periodistas no disponían de permiso para trabajar en la zona.

Las mismas fuentes expresaron su preocupación porque estos incidentes puedan dificultar la normalización de las relaciones bilaterales, tras la entrevista mantenida la pasada semana en Trípoli (Libia) entre el secretario de Estado marroquí para Europa, Fassi Fihri, y el secretario español para Exteriores, Miquel Nadal.

La secretaria de Política Internacional del PSOE, Trinidad Jiménez, 'lamentó' ayer lo sucedido y agregó que la retención de políticos españoles en el aeropuerto de El Aaiún 'no ayuda a restablecer la confianza tan necesaria entre España y Marruecos'. Jiménez agregó que 'son los dos gobiernos los que tienen que dar los pasos necesarios para normalizar las relaciones'.

La agencia oficial marroquí MAP acusó a la delegación española, que llegó al Sáhara en un vuelo chárter procedente de Las Palmas de Gran Canaria, de actuar con 'el objetivo evidente de indisponer a las autoridades marroquíes con la MINURSO', la misión de la ONU para la ex colonia española, con cuyos responsables tenía previsto entrevistarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de junio de 2002