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Entrevista:LUIZ FELIPE SCOLARI | Seleccionador de Brasil | Mundial 2002

'Quiero un Brasil con mentalidad europea'

El seleccionador de Brasil, Luiz Felipe Scolari (Passo Fundo, 1948) y su ayudante de campo Flavio Murtosa son dos brasileños muy particulares. Dicen que son 'sureños, de la frontera con Argentina y Uruguay'. Y es que se criaron lejos del calor tropical carioca, en Rio Grande do Sul, y sus rostros colorados y bigotudos recuerdan a los habitantes de la llanura pampeana. Descienden de italianos y beben mate o cimarrao mientras proclaman su intención de terminar con la tradición del jobo bonito.

Pregunta. ¿Qué tipo de equipo está diseñando?

Respuesta. Queremos una mentalidad parecida a la europea. Técnicamente tenemos grandes cualidades, pero tácticamente no somos obedientes. Intento que se sigan unos métodos europeos de trabajo dentro de una filosofía técnica brasileña. La parte técnica es natural. La parte mental, es la más difícil de aceptar por los jugadores, porque me tienen que dar una respuesta: 'Sí, queremos, aceptamos, vamos a incorporar los conceptos de equilibrio a nuestra manera de jugar'. Es difícil, pero hay que intentarlo. Si conseguimos un 10% o un 20% será un gran triunfo.

Ronaldo va a estar al 70%; pero nuestra fuerza está en la comunión que se vive en el bloque

Rivaldo está más suelto, más liberado, y quiere ayudar a Brasil: va a jugar por la izquierda

P. Da la impresión de que su modelo es la Argentina de Bielsa.

R. Soy del sur de Brasil. Y claro que la gente vio el ejemplo de Argentina, que cambió tácticamente en la última década. Hoy Argentina es un ejemplo: tiene calidad técnica y organización. Una mentalidad disciplinada en la parte táctica, bien definida por Bielsa.

P. Usted habla de cambiar una cultura...

R. Sí. Y cambiar la cultura del jugador brasileño es más difícil que hacerlo con el argentino. El argentino ya tiene una cultura un poco más europea que nosotros, está más identificado: se aprecia en el vestir, en el enfoque de la vida..

P. ¿Qué papel cumplió Parreira en todo esto?

R. Demostró que un equipo bien organizado puede ganar un campeonato sin grandes astros. Si Parreira no hubiese ganado el Mundial-94 las consecuencias habrían sido terribles para Brasil.

P. Sin embargo, este título no es tan recordado como los de 1958 y 1970. Hasta la selección de 1982 se recuerda con más cariño que el Brasil de Parreira. ¿Por qué insiste en alejarse de la tradición?

R. Hasta 1980 las individualidades todavía tenían espacio. Después, con la ciencia aplicada a la preparación física, o a los aparatos para analizar el juego de los rivales, ya no existen espacios. La gente tiene que buscar más alternativas. Hoy se corren 13 kilómetros por partido; en 1970 se corrían 6,5. En 1970, los jugadores del medio campo paraban la pelota, levantaban la cabeza, pensaban... Ahora paras la pelota y si no sabes qué hacer ya te la robaron. Entiendo que la gente valore aquellos atletas, pero los tiempos han cambiado. El profesionalismo de 1970 se mezclaba con el amateurismo. Ahora el fútbol es profesional.

P. ¿Y el jogo bonito?

R. El fútbol dejó de ser un juego. Y la realidad no se presta para hacer un equipo que sólo piensa en jugar bonito. No se admite la derrota. A la primera, segunda, tercera ocasión sin ganar, te echan o te obligan a cambiar. La cultura mundial se basa en la competición.

P. ¿El indisciplinado Garrincha tendría un puesto en su selección?

R. Aquí juega un futbolista parecido, Denilson. Si Denilson está en la selección, ¿cómo no iba a jugar Garrincha, que era mejor?

P. Sí, pero Denilson está en el banquillo. Jugará Rivaldo.

R. A Rivaldo no le gusta jugar sólo por el lado izquierdo, pero los años que Van Gaal lo puso allí tuvo actuaciones espectaculares. En este momento, él quiere ayudar a Brasil y va a jugar por la izquierda. Está más suelto, más liberado, más voluntarioso. Está asumiendo un papel importante: 'Yo voy a jugar, yo voy a ser el mejor, lo voy a hacer...'. Eso es lo que preciso: personalidad. Si no asume su responsabilidad y pone cara de susto le tendré que sacar del equipo.

P. ¿Ha cambiado el carácter de Rivaldo?

R. Antes era receloso. No quería afrontar las cosas. Ahora está cambiando, también en su vida personal. Yo le he ayudado conversando sobre el comienzo de su carrera y sobre su vida. Hoy también es un empresario. Tiene con César Sampaio un equipo de fútbol en Guaratinguetá y una sociedad en Florianópolis. Cuando deje el fútbol, tendrá que tomar sus decisiones, y si puede tomar decisiones después, también las tiene que tomar ahora. Yo le digo: 'Toma tus decisiones. Puedes errar o acertar, pero has sido tú el que ha actuado. No puedes esperar a que los otros te digan lo que está bien o mal'.

P. ¿Cómo ha encontrado a Ronaldo, tras su fracaso en 1998 y dos años de inactividad?

R. Pocos pueden volver como él lo está haciendo. Todavía le faltan cosas para mejorar en el aspecto atlético. Su actitud es muy buena. Tiene personalidad, es receptivo y está convencido de que es bueno. En esta Copa va a estar al 70% de su nivel. Él sabe y yo sé que no está bien. Y vamos a respetar la secuencia de su recuperación, que no finalizará en la Copa. Su vida profesional es más importante que el Mundial. No hay que cometer el error de forzar su cuerpo.

P. ¿Es extraño ver a Juninho como organizador?

R. Cuando comencé a ver que el equipo tenía una pequeña deficiencia en la salida del balón, coloqué a Juninho. Es el futbolista en el que un técnico confía: si tú le dices que haga una cosa, la hace. Con Brasil tendrá funciones de organizador porque es el trabajo que ha estado haciendo en el Vasco y en el Flamengo. Él conduce la pelota muy bien y es muy rápido. Cuando recuperemos el balón jugará por delante del medio centro, Emerson, y Edmilson, que jugará como central libre incorporándose al medio. Juninho hace jugadas de aproximación cortas, que rompen a los contrarios. Aunque no suelte el cuero todo lo que sería deseable, su trabajo es bueno para el bloque.

P. ¿En que se basa el bloque?

R. En la comunión. Hemos formado un grupo preveyendo que la Copa presentará dificultades y la gente va a tener problemas. Pero eso no va a romper la unidad.

P. ¿Romario perturbaba?

R. Romario tenía que trabajar como uno más, y en las eliminatorias percibí que su forma de posicionarse en el campo y de trabajar técnica y tácticamente no me interesaba. Además, cuando yo comenzaba en la selección le llamé y dijo que no podía venir. Cuando doy una mano, quiero recibir a cambio. La calidad personal es importante en estos campeonatos porque podemos estar más de 30 días juntos. Lo más difícil es administrar a los grupos fuera del campo.

P. ¿Le ayuda algún jugador?

R. Vampeta es un fuera de serie; crea buen ambiente. Edmilson, Denilson, Roberto Carlos, Roque Junior... son líderes que hacen grupo, gente alegre. Cafú, Kaká, Dida, Lucio, Ronaldinho Gaúcho, son más retraídos.

P. Usted tiene fama de entrenador posesivo y agobiante.

R. En los entrenamientos me gusta estar próximo al equipo, y fuera de los entrenamientos, lejos. Hay días, eso sí, en que necesito hablar con uno u otro. Yo trabajé siempre con una psicóloga . Ella se queda en Brasil, porque los jugadores no aceptan hablar con una psicóloga por miedo a que los considere locos, pero hablan conmigo. Y yo trabajo con el perfil que me da la psicóloga, para tener una respuesta cuando tengan problemas con los padres, las mujeres. La familia siempre afecta al rendimiento deportivo.

P. Brasil se ha concentrado en un hotel con hinchas, periodistas... ¿No afecta a la tranquilidad?

R. Tienen libertad para salir, siempre dentro de un horario. Aquí no pasa nada. Si quieren intimidad tienen el décimo y el decimoprimer piso. Pudimos ir a un hotel en una isla, pero podía crearse una ansiedad

P. España se ha encerrado en un búnker. ¿Qué le parece?

R. Cuando estuvimos en Cataluña, observamos una división política muy grande. Me sorprendió. Y supongo que en el País Vasco es peor. Quizá por eso la reclusión sea la forma que tiene Camacho para lograr un pensamiento único.

P. La prensa brasileña dice que Brasil es la Familia Felipao. ¿Quién es el líder? ¿Usted o los jugadores?

R. Mi liderato está fuera del campo. Dentro, están Cafú, Roberto Carlos, Emerson. Luego está el liderato de Rivaldo y Juninho, que es técnico. En Francia, el único líder era Dunga. Hoy el mando está dividido. Tengo jugadores que quiero transformar en operarios para ayudar al grupo: Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho. Denilson ya se transformó gracias a Juande Ramos en el Betis, y Luis Fernández ayudó en este asunto a Ronaldinho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de junio de 2002