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Reportaje:Mundial 2002 | FÚTBOL

La guerra del 'kit sexo'

Hierve Brasil por la supuesta entrega federativa a los jugadores de revistas porno para 'reflexionar'

Luiz Felipe Scolari convocó ayer una conferencia de prensa exclusiva para la prensa brasileña. Enclaustrado y grave como el presidente de un país en crisis, el seleccionador ofreció a los periodistas firmar la paz 'para conseguir entre todos el pentacampeonato' y cerrar de una vez por todas el escabroso asunto del kit sexo.

Las selecciones que se sienten perseguidas por reporteros desalmados componen un cuadro clásico en un Mundial. Pero el proceso se ha desencadenado con especial furor en Ulsan. En esta ciudad se halla España, con José Antonio Camacho en pie de guerra contra quienes pretenden 'joder' al equipo. Pero también, a sólo tres kilómetros, en los mismos montes que dominan el astillero de Hyundai, Brasil vive días turbulentos. El detonante del conflicto ha sido una supuesta caja con parafernalia pornográfica que, según el diario O Estado de São Paulo, habría sido el producto de una estrategia de la federación para ayudar a los jugadores a soportar la castidad impuesta por Felipao. La solución: reflexionar mirando tales imágenes.

Scolari pidió a los informadores que apagaran sus grabadoras y desconectasen sus cámaras o las apuntaran para otro lado. Finalmente, les suplicó que le escucharan 'como a un amigo'. Se hizo un silencio espeso en la lujosa sala del hotel Hyundai, abarrotada de periodistas, agentes, representantes de la multinacional de ropa deportiva Nike y cajas de hielo en las que flotaban los refrescos tradicionales cariocas.

'Se han escrito noticias falsas que denigran moralmente a la selección y los deportistas brasileños', dijo el técnico antes de pedir que cesara el flujo de información presuntamente irreal sobre cierta incitación al onanismo.

O Estado de Sao Paulo comenzó la polémica diciendo que 'Scolari, a quien no le gusta hablar del asunto, llegó a decir que estaba en contra de la actividad sexual durante la Copa y que después se volvió atrás. Así, no evitaría la entrega de un pequeño kit sexo a los jugadores más curiosos una vez que hubieran dejado Malaisia, lo que hicieron el domingo. Se trata de revistas diversas, desde las picantes a otras que mezclan reportajes interesantes con fotos de mujeres deslumbrantes. Algunos jugadores, como el evangelista Kaká, serían preservados de su lectura. Según el integrante de la delegación que las compró, se pretendería ofrecer al equipo un momento de reflexión.

Lejos de tomarse el asunto con ligereza, Scolari reaccionó como si atentaran contra sus más inalterables principios. Su orgullo de caballero de Rio Grande do Sul detonó un carácter ya de por sí efervescente. Se enfrentó a los periodistas, les llamó 'hijos de puta' y los amenazó con expulsarlos del Mundial. '¿Queréis apostar?', les intimidó dando muestras de una ira sin precedentes en un seleccionador largamente cuestionado.

Al día siguiente, el periódico decía que el presidente de la federación, Marco Antonio Teixeira, había tomado cartas en el asunto tras el violento episodio mediante una reunión de urgencia en Kuala Lumpur para reclamar discreción y calma a los técnicos y los jugadores. Finalmente, anunciaba la deportación del material pornográfico: 'Las revistas (...) inician este domingo el viaje de vuelta a territorio nacional. Están en poder de un miembro de la delegación que las debía entregar y que también está volando hacia Brasil'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de mayo de 2002