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Reportaje:

20 años capturando un instante

Una exposición repasa las dos décadas de trayectoria de la fotógrafa Isabel Azkarate

Isabel Azkarate (San Sebastián, 1950) casi no recuerda lo que es caminar sin cargar con una cámara y su objetivo de 35 milímetros. Ni por San Sebastián, donde trabaja -ahora para la Diputación- ni por Ayacucho (Perú), Berlín, Turquía, Bali, Nepal, Egipto u otros países por los que ha viajado. Hace ya 20 años que se han desdibujado los límites entre su vida personal y la profesional. Si el gesto de un anciano, de un artista, o una mujer que llora le cautivan, ella siempre se encuentra de servicio.

Estos retazos de vida apresada se presentan ahora de golpe en Isabel Azkarate, 20 años en 35 mm, una exposición que permanecerá abierta al público en la Ganbara del centro Koldo Mitxelena hasta el 6 de julio. La muestra supone un singular diario profesional e íntimo que airea su trayectoria a través de 120 imágenes en blanco y negro. 'Siempre hecho las exposiciones en blanco y negro. Me hace revivir el momento en que hice la fotografía', apuntaba ayer. Revivir el maltrago de los atentados que fotografió en la época de los GAL, cuando trabajaba como corresponsal de El Periódico de Catalunya o Tiempo; volver a sentirse conmovida ante una mujer que llora en Perú; cautivada por la mirada de una niña pakistaní o fascinada por la actriz Bette Davis cuando visitó el Festival de Cine de San Sebastián poco antes de morir.

Muchos de los personajes retratados en la muestra miran directamente a Azkarate; unos pocos levantan la mano para repeler el disparo de su Leica -a la que sigue siendo fiel-, y otros permacen inalterables, porque ni siquiera se han enterado de que están siendo fotografiados. 'Casi no les doy tiempo para reaccionar y, muchas veces, intento pasar desapercibida', confiesa la fotógrafa. Pero también reconoce que para su trabajo 'es necesario perder la timidez. Eso sí, nunca el respeto'.

La exposición no sigue un orden cronológico, ni siquiera está organizada por viajes. Los diseñadores Joxean Muñoz y Txabi Basterretxea buscaron otra lógica en el montaje y la encontraron: 'Buceamos en sus carpetas, en sus archivos. Mezclando imágenes encontramos, bajo la partición geográfica, una geografía del ser humano: gente que mira, gente que huye y se oculta, gente que se deja mirar, gente que pide a gritos ser vista', escriben en el catálogo de la muestra.

Tras las instantáneas elegidas late más de una constante, como destacó ayer el director del Koldo Mitxelena, Frantxi López Landatxe: 'Los escenarios de las relaciones humanas, su mirada tierna hacia las mujeres, su fascinación por lo ambigüo, lo oculto y la muerte. También por el santuario de los amigos'. De hecho al fondo de la exposición, en una sala más íntima, Azkarate presenta algunos autorretratos y fotografías de su familia y sus amigos: los pintores Vicente Ameztoy y Ramón Zurriarain, el también pintor y director de cine Julian Schnabel y su esposa... Ellos forman parte de estos 20 años de dedicación a la fotografía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002