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CARTAS AL DIRECTOR

Derechos humanos en Guatemala

Santiago de Compostela, A Coruña

Me dirijo a usted como una persona preocupada por los derechos humanos en el mundo. Estos días pasados se celebró en Madrid una cumbre Unión Europea-América Latina en la que, como espectadora a través de los medios de comunicación, escuché hablar mucho sobre seguridad y terrorismo, pero cada vez menos sobre derechos humanos. Y el caso es que hay países, como Guatemala, donde, a pesar de los cambios políticos, continúan violándose con impunidad los derechos humanos, sobre todo para impedir que se haga justicia con respecto al sangriento pasado del país. De vez en cuando el nombre de Rigoberta Menchú aparece reflejado en la prensa o en la televisión, pero en realidad parece que nos hemos olvidado del genocidio que ocurrió en Guatemala en los años ochenta. Doscientas mil personas, la mayoría campesinos de etnia maya, murieron a manos del Ejército.

Hoy siguen impunes estos crímenes y es difícil que, sin la colaboración y la presión internacionales, se haga algo para reparar a las víctimas de tan cruel genocidio. Lo importante ahora es que en España, igual que pasó con el caso Pinochet, puede haber una oportunidad. El próximo 30 de mayo empieza la vista del recurso de casación que la Fundación Rigoberta Menchú presentó ante el Tribunal Supremo para que la justicia española persiga y juzgue a los acusados del genocidio en Guatemala. El Supremo tiene en sus manos una oportunidad histórica de hacer caer todo el peso de la ley sobre aquellos que pretenden pasar impunemente por encima de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de mayo de 2002