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Reportaje:REPORTAJE

Arquímedes jura que flotará

Resulta difícil creer que el principio de Arquímedes (todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al fluido que desaloja) se va a cumplir en el caso del dique flotante que Dragados y FCC construyen en la bahía de Algeciras. Prácticamente está acabado, y a la vista de sus colosales dimensiones (casi medio kilómetro de largo, más de cinco pisos de altura), la duda de este cíclope que desplaza 160.000 toneladas (13.500 de acero vizcaíno) se acrecienta.

Responde a un pedido del Principado de Mónaco y sus soberanos, el príncipe Rainiero y su heredero, Alberto de Mónaco. Ambos han viajado hace unos días a las obras para comprobar que las constructoras españolas cumplen el encargo.

Los 8.000 metros ganados al mar dotarán a Mónaco de un atraque para cruceros, aparcamiento de 380 vehículos y decenas de barcos deportivos

El dique podría partirse en dos si en su travesía se producen olas de 20 metros de altura. Su traslado se hará en verano, cuando no superan los 13 metros

La dinastía monegasca llevaba más de una década dándole vueltas a una idea que permitiera rentabilizar económicamente su fama y la del minúsculo territorio que gobierna. Tan reducido que ni siquiera el puerto de Mónaco, La Condamine, es capaz de acoger a los grandes cruceros que surcan el Mediterráneo. Los turistas que desean visitar Mónaco deben desembarcar en Niza o desplazarse en pequeños botes desde los grandes cruceros fondeados lejos de La Condamine. La gran profundidad de las aguas impide ampliar los diques actuales.

La solución técnica se la ofreció la consultora francesa Doris Engineering, adquirida recientemente por Buygues, primera empresa constructora europea. Consiste en ganar 8.000 metros cuadrados a La Condamine mediante un dique flotante unido a tierra firme por una rótula gigantesca y amarrado al fondo por ocho cables para casos de movimientos sísmicos.

Múltiples aplicaciones

Puestos a desarrollar la solución, se le buscaron múltiples aplicaciones. El dique servirá para atraque de navíos, de rompeolas y de contención de los temporales que llegan del Este, de aparcamiento para 380 turismos y de albergue cubierto para decenas de barcos de recreo, amén de oficinas de la autoridad portuaria, zonas comerciales y un paseo marítimo rematado por un faro y un restaurante. Los nuevos atraques ya están comprometidos para el premio automovilístico de Mónaco de 2004.

El dique flotante de Mónaco es el mayor del mundo de sus características. Su construcción está garantizada por 100 años, lo que ha exigido recopilar las normas de construcción off shore más novedosas del mundo. Se ha elegido el hormigón más estanco del mercado, sin poros y a prueba de corrosión marina. Cualquier filtracción de agua o gas actuaría como un virus.

Posee doble casco y un sistema inteligente de lastrado, tanto sólido como líquido, para equilibrarlo y situarlo a distintas cotas sobre el nivel del mar, ya sea durante su botadura, la idónea para su desplazamiento por arrastre desde la bahía de Algeciras hasta el puerto de Mónaco y la de su ubicación definitiva. Tres cuartas partes de su estructura permenecerán sumergidas. Se mire por donde se mire, el dique supera las dimensiones que el ser humano es capaz de asimilar en su lógica cotidiana, por mucho que Arquímedes haya demostrado su principio. Es una obra titánica, avalada por más 50 ingenieros de primera fila que han ensayado su viabilidad en modelos matemáticos y ensayos a escala.

El emplazamiento donde se dan los últimos remates al dique es en estos días lugar de peregrinaje de las escuelas de ingeniería. Un especialista en estructuras metálicas y mixtas como el profesor Julio Martínez Calzón, que lo ha visitado, afirma que el dique sería vulnerable a olas de más de 20 metros. Podría partirse en dos si quedara cabalgando sobre una ola. Pero esa circunstancia es difícil que se produzca en el Mediterráneo, y menos en verano, cuando está previsto su traslado a Mónaco.

La singladura de 14 días se realizará en verano con el mar tranquilo

LA BOTADURA del dique de Mónaco se efectuará este verano, cuando las olas no superan, en el peor de los casos, los 13 metros de altura. Primero se inundará el hueco, excavado ex profeso a 14 metros bajo el nivel del mar, donde se ha construido. Una vez a flote se procederá a cerrar herméticamente el cajón para evitar la entrada de agua durante su traslado al principado de Mónaco. El dique será arrastrado por dos potentes remolcadores en una singladura que tendrá una duración mínima de 14 días, ya que no se espera superar los tres nudos (cinco kilómetros por hora) de velocidad máxima. Los armadores han encargado a una consultora meteorológica el estudio del oleaje, la dirección del viento y las zonas de abrigo de las cinco zonas marítimas en las que se ha dividido una travesía de más de 850 millas marítimas. El seguimiento de las condiciones meteorológicas será uno de los mayores condicionantes que determinen el proceso del traslado. Una vez en Mónaco se espera que el enganche de la rótula con tierra firme se realice en tres horas, mientras la conexión con el fondo del mar llevará tres meses. Su coste ha duplicado los 150 millones de euros presupuestados. Si el calendario no cambia, el dique ya amarrado por uno de sus extremos no pasará a la historia por sus innovaciones tecnológicas, aunque las pone a prueba todas, pero sí batirá récords. Es el mayor del mundo, el de mayor garantía de obra y el de más usos. Sólo una de las 800 personas que han contribuido a su construcción no podrá celebrarlo. Daniel Salas Fernández, operario de 27 años, falleció en marzo pasado al caer al vacío desde una de sus plataformas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de mayo de 2002

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