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Una manifestación contra la mezquita de Premià deriva en enfrentamientos

El presidente de la Generalitat considera 'muy graves' los brotes racistas de Premià

Unas 1.500 personas se manifestaron ayer por las calles de Premià de Mar (Maresme) en contra de la ubicación de una mezquita que pretende construir el colectivo musulmán de la población en unos terrenos de su propiedad. La protesta, durante la cual se exhibieron pancartas y se profirieron gritos en demanda de la dimisión de la alcaldesa, derivó en una pelea con los participantes en una manifestación de signo contrario convocada por la denominada Acción Antifascista.

La manifestación estuvo encabezada por Josep Anglada, el líder del partido ultraderechista xenófobo Plataforma per Catalunya, que se desplazó expresamente desde Vic hasta el Maresme para atender a sus obligaciones como nuevo portavoz de los vecinos contrarios a la construcción del centro de culto musulmán. Este colectivo solicitó los servicios del empresario el pasado 23 de marzo, petición a la que Anglada respondió con un grandilocuente 'ya no estáis solos'.

Las alarmistas previsiones sobre el desarrollo de la manifestación obligaron al Ayuntamiento de Premià a emitir un comunicado para llamar a la calma. Los gobernantes no andaban equivocados. Acción Antifascista, una agrupación totalmente desvinculada de la Coordinadora Premià por la Convivencia, nacida recientemente e integrada por una treintena de entidades, partidos políticos y sindicatos, había organizado una contraprotesta para 'plantar cara a la extrema derecha y al fascismo y para no permitir que desfile su odio' por Premià. Esta organización había convocado a sus seguidores, que no excedieron del medio centenar, a la misma hora y en el mismo lugar en que se habían citado los contrarios a la mezquita.

El encuentro entre las dos partes, de ideologías antagónicas, hizo saltar la chispa y en unos segundos los gritos enfrentados de '¡paremos el fascismo!' y '¡no a la mezquita!' derivaron en empujones, peleas y lanzamientos de latas de cerveza llenas. Los altercados, que duraron pocos minutos, se saldaron con un joven herido en la cabeza por el golpe de un casco de moto. A pesar de que los ánimos estaban encendidos y los enfrentamientos eran más que previsibles, la policía no intervino.

Mientras que los 50 integrantes del grupo Acción Antifascista decidieron cesar en la protesta y abandonar el municipio después de los incidentes, la manifestación de los opositores a la mezquita continuó su periplo por las calles de Premià. Conforme iba avanzando por las calles, muchos vecinos se iban sumando a la marcha, encabezada por una pancarta con el lema Defender nuestros derechos no es ser racista.

En esta manifestación, sin embargo, también se registraron pequeños incidentes. Por ejemplo, cuando los organizadores confiscaron a un joven la cinta de la cámara del vídeo con que grababa la escena, alegando que 'pretendía usar las imágenes para que después pudiera identificarlos la policía', según relató el muchacho, estudiante de cine.

Abandono de los partidos

En la plaza de la Foneria, abarrotada de gente, Josep Anglada fue vitoreado después de ser aupado como salvador de este colectivo. No en vano los vecinos no dudan en proclamar que se sienten abandonados por todos los partidos políticos. A excepción, claro está, del que preside Anglada, de claros tintes xenófobos. 'Estoy aquí como prometí para que el pueblo de Premià de Mar se haya podido manifestar para defender nuestras identidades, costumbres y cultura', arrancó en tono exaltado su discurso.

El portavoz de los vecinos defendió ante una audiencia totalmente entregada una de las principales ideas que defiende en el programa de su partido: el control de la inmigración. 'Ya decía el líder argelino que Europa sería conquistada por el fruto del vientre de sus mujeres haciendo referencia a una forma pacífica de ocupación. No lo olvidemos, nos quieren ocupar e invadir', recordó entre aplausos.

Después de esto, sin embargo, Anglada aclaró: 'A pesar de lo que dicen los medios de comunicación, no somos un partido racista ni de ultraderecha. Nuestra única intención es defender los intereses de Cataluña'.

Anglada, que negó cualquier vinculación con movimientos de la ultraderecha como los que lideran Le Pen, Haider o el fallecido Fortuyn y se proclamó impulsor de 'la plataforma del sentido común', anunció que ahora su intención es continuar trabajando para conseguir que la mezquita no se ubique en el centro de la población.

'La mejor opción pasaría por que este centro islámico se construyera en un polígono fuera de la población', dijo Anglada. El nuevo portavoz de los vecinos hizo estas declaraciones antes de que la rueda de prensa prevista con los medios de comunicación fuera interrumpida por el séquito de 40 personas que lo acompañaban.

Horas antes de la manifestación, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, había calificado de 'muy graves' los episodios xenófobos que se están viviendo en Premià de Mar. Pujol evitó en todo momento referirse al líder ultra Josep Anglada a pesar de que se encontraba de visita en Vic, la ciudad donde éste reside. 'No me hagáis hablar más', dijo Pujol pidiendo complicidad a los periodistas, pero dejando notar una honda preocupación por los sucesos del Maresme.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de mayo de 2002