Debate sobre el centro de arquitectura, diseño y moda

'Puedo asegurar que en este caso no se están construyendo primero las piedras sin saber cuáles serán los contenidos'. Lo dijo Oriol Bohigas, el arquitecto responsable del futuro museo del diseño, pero lo cierto es que el primero de los tres debates organizados en el FAD para analizar este nuevo centro, el pasado miércoles, parecían desmentir sus palabras. El nuevo museo no tiene nombre -se baraja el de Centro de Diseño, arquitectura y moda-, pero ya se trabaja en el edificio que lo albergará en la parte sur de la plaza de las Glòries, cuya reestructuración urbanística, por cierto, aún no ha salido a concurso.

El edificio tendrá unos 26.000 metros cuadrados edificados y sus formas básicas están ya definidas. El proyecto museográfico lo está elaborando Jordi Pardo, profesional que proviene de la arqueología y la gestión cultural. Pardo ha redactado ya un primer documento de grandes líneas programáticas, aún no hecho público, que no especifica la estructura futura de este centro. En principio, la intención municipal, y sobre esto se está trabajando, es que albergue las colecciones de los actuales museos de artes decorativas, cerámica, textil e indumentaria y otros pequeños relacionados con los objetos; en total una colección de '86.000 ítems', según Pardo. También incorporará la colección de diseño industrial y se está en conversaciones con la nueva fundación impulsada por Claret Serrahima para crear un centro o museo del diseño gráfico -el gran olvidado, según se reafirmó en la mesa de debate- y con el centro de arquitectura que impulsa el Colegio de Arquitectos de Cataluña, que aboga por una colaboración aunque sin perder su independencia. En lo que hay más acuerdo, de momento, es que este centro debe disponer de un gran centro de documentación. No hay partidas para financiarlo, pero se cuenta con que se sumarán al proyecto otras administraciones -y no sólo las culturales ya que el diseño tiene una importante vertiente industrial-, así como empresas privadas. El objetivo es que cada colección mantenga su unidad y amplíe sus colecciones e investigaciones, pero que las exposiciones permitan lecturas 'transversales' sobre, por ejemplo, 'ecología y diseño' u otros temas.

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En el debate posterior, los participantes, en su mayoría favorables al museo, plantearon sus dudas sobre la viabilidad económica del proyecto, el interés de hacer un macromuseo en lugar de potenciar los pequeños ya existentes, lo adecuado de la ubicación y el peligro de localismo de plantear un museo del diseño con colecciones localistas. Pero la intervención más aplaudida fue el de la profesora Mar Spot, que cerró el acto preguntándose cómo se seguía pensando en hacer museos si ninguno de los existentes ahora tiene la dotación de recursos humanos necesaria y los estudiantes tienen que continuar saliendo al extranjero para realizar investigación.

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