Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ocho días de agitación y miedo

Las dos últimas jornadas de Liga disputadas y la semifinal de la Liga de Campeones han salpicado de incidentes los campos y sus aledaños

Ocho días de violencia. El final de Liga ha encendido los bajos instintos de los ultras y de aquellos aficionados y jugadores que han vuelto a convertir el fútbol en un lamentable espectáculo al margen del deporte. Todo comenzó hace dos domingos en Zaragoza y Tenerife, siguió el miércoles en Madrid y se multiplicó en otra media docena de campos, también de Segunda, el pasado fin de semana.

Atropellos y pedradas. La goleada, 1-5, encajada el domingo 28 de abril por el Tenerife en su propia casa del Heliodoro Rodríguez ante el Valladolid, indigna a la afición. Los argentinos Lussenhoff y Marioni salen del campo entre los hinchas en el coche del primero sin hacer caso de los consejos policiales y se enzarzan en una primera pelea. Tras ella, Lussenhoff intenta incluso atropellar a un hincha, que huye, regresa y lanza una enorme piedra contra la puerta del coche. Sólo se rompe el cristal y milagrosamente el defensa no resulta herido.

Encierro en La Romareda. El equipo zaragocista, tras perder también el 28 de abril frente al Celta, 0-1, debe permanecer tres horas encerrado en el campo de La Romareda para evitar incidentes con los cientos de aficionados defraudados. La derrota pone a su equipo casi en Segunda División y la plantilla incluso decide marcharse a Valencia para preparar el siguiente partido en Vila-real.

Agresiones de Ultras Sur. El miércoles día 1, instantes después de explosionar el coche bomba colocado por ETA a escasos metros del Santiago Bernabéu, y horas antes del partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Barcelona, un grupo de Ultras Sur, los hinchas radicales del Real Madrid, se enfrentan a la Policía, agreden a varios periodistas y causan distintos desperfectos y altercados. Cinco serán detenidos.

Vandalismo en Tarragona y Jerez. La violencia estalla el sábado día 4 de forma inusitada en Segunda División. Los árbitros del Nástic de Tarragona-Polideportivo Ejido (2-2) y Xerez-Salamanca (0-2) son agredidos tras sendas invasiones de campos. El colegiado del primer partido, Clos Gómez, dice en el acta: 'Recibí una patada en el pecho y mi asistente otra patada y puñetazos en la cabeza'. Un jugador del equipo almeriense, que empató en el tiempo de descuento, fue herido en la cabeza de un botellazo. En Jerez, el árbitro Martínez Terrén, que también suspendió el partido por indicación de la Policía Nacional, señaló en el acta que sufrió el impacto de una pedrada y su asistente el de un botellazo. Los hinchas rasgaron a navajazos la lona de protección del acceso al túnel de vestuarios para golpear con sus cinturones a los que pasaban. Incluso uno de ellos lanzó una fila con cuatro sillas al hueco. Fuera del campo, la Policía incluso cargó contra los hinchas.

El 'Toro', a patadas. La invasión de campo de los aficionados del Villarreal, al confirmarse su salvación y el descenso del Zaragoza con su victoria, por 2-1, convirtió el campo de El Madrigal en un rectángulo de lucha extrema. Allí se produjeron los más graves altercados del domingo. Tras una primera agresión a un hincha del portero zaragocista Laínez, el Toro Acuña salió en persecución de otro al que acabó derribando a patadas antes de ser agredido por un tercero y por el delantero local Palermo, que le llegó a agarrar del pelo en defensa de su aficionado.

Sangre en Bilbao. En San Mamés y sus alrededores, según informa Eduardo O. de Arri, también hubo incidentes. Durante el partido entre Athletic y Osasuna, hubo que parar el juego un minuto porque se arrancaron varias sillas al enfrentarse las dos aficiones en la grada Norte. Algún hincha terminó con sangre en la cabeza por los golpes. Tras el partido, fueron detenidos dos más que lanzaban objetos e increpaban a los agentes de la Ertzaintza que protegían el autobús de Osasuna.

Lanzadores espanyolistas. Antes del partido Barcelona-Espanyol, hinchas espanyolistas se dedicaron a lanzar barras y otros objetos desde el último piso del Camp Nou sin que afortunadamente se produjeran heridos.

Socorro calienta el 'derby'. Socorro, jugador del Las Palmas, hace unas declaraciones previas al derby canario contra el Tenerife en las que usa términos como 'hay que matarlos'. Antes del partido ya se producen altercados con la llegada al campo Insular de los aficionados tinerfeños Al final, también hubo heridos.

Ultras vallisoletanos. Los ultras de derecha del Valladolid agredieron a los de izquierda, según informa Fede Movilla, durante el partido contra la Real Sociedad por haber colocado éstos un penndón de Castilla en el lugar donde se colocan. La policía tuvo que intervenir para zanjar los enfrentamientos entre ambos grupos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 2002