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El Gobierno renuncia a su reforma del Senado y sólo ofrece una comparecencia mensual de Aznar

Con la propuesta de comparecencia mensual de José María Aznar en las sesiones de control del Senado, el Gobierno da por hecha su renuncia a llevar adelante la reforma de la Cámara Alta en esta legislatura que propuso hace varios meses. El portavoz del PP en el Senado, Esteban González Pons, señaló en la última sesión de la Junta de Portavoces de la Cámara Alta que renunciaba a intentar la reforma ante la frialdad del PSOE y los partidos nacionalistas a la propuesta popular.

El PSOE, IU, CiU, PNV y Coalición Canaria han considerado que el plan del PP no llegaba 'al mínimo necesario'. Consistía en la creación de un banco verde -la presencia de los presidentes autonómicos con voz y sin voto en las sesiones del Senado-; tramitar en primer lugar las leyes de mayor proyección autonómica en la Cámara Alta y celebrar un debate general de las autonomías centrado en la cooperación.

Los portavoces del PSOE, Juan José Laborda; de CiU, Francesc Miramon; del PNV, Joseba Zubia, y de Coalición Canaria, Victoriano Ríos, han respondido sistemáticamente al Gobierno y al PP que su oferta de reforma es tan vacua que no requiere ni siquiera un cambio del reglamento del Senado. Todos han coincidido en reprochar al Gobierno que haya aparcado una reforma auténtica del Senado para transformarlo en Cámara territorial, con una nueva forma de elección de los senadores, con circunscripción autonómica, y con un mayor peso territorial de la Cámara.

'Esto es lo que hay', señaló ayer el ministro de la Presidencia, Juan José Lucas, a un grupo de periodistas que le preguntó si había alguna posibilidad de que el Gobierno abordara una auténtica reforma del Senado en esta legislatura.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, rebajó las pretensiones del ministro de la Presidencia. Lucas, hace una semana, antes de comparecer en el Senado para responder a una interpelación del portavoz socialista, Juan José Laborda, sobre la inactividad del Senado anunció que pretendía que Aznar acudiera a todos los debates plenarios del Senado que tuvieran un contenido autonómico.

Sin embargo, Aznar conversó con Lucas antes de responder a la interpelación de Laborda y le encargó que se limitara a anunciar su presencia en el Senado y eliminara cualquier referencia precisa a los debates territoriales. Una semana después, el martes pasado, el PP anunciaba que Aznar acudiría una vez al mes a las sesiones de control del Senado.

Laborda dijo ayer que los últimos acontecimientos revelan 'el nulo interés del Gobierno por hacer del Senado una Cámara territorial' y su intención de 'buscar la confrontación con los nacionalistas como eje de su política'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de mayo de 2002