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El Barça pierde a Rivaldo y el Madrid recobra a Zidane

El brasileño es baja para el partido de mañana y dudoso incluso para el de vuelta, en el Bernabéu, y los médicos intentan recuperar a Puyol

No habrá esta vez ni infiltraciones ni soluciones mágicas. Rivaldo es baja definitiva para el partido de mañana por el estiramiento del ligamento lateral interno de su rodilla derecha que sufrió en el minuto 80 del encuentro con el Celta. La lesión, la séptima que sufre en este curso, ha sumido en el pesimismo al Barça, consciente de que el brasileño, aunque esté cojo -así marcó en Balaídos- era su mejor arma. 'No se pueden hacer milagros. No jugará tampoco el domingo ante el Villarreal y es dudoso incluso para la vuelta europea en el Bernabéu', dijo ayer el doctor Ricard Pruna. Puyol, con una elongación muscular en el aductor de su pierna izquierda, mantiene un punto de esperanza y será duda hasta el final.

La enfermería del Madrid ha dado mejores noticias porque solo registra la lesión de Morientes. Zidane y Solari se han recuperado.

Las sanciones están más repartidas: Xavi, por el Barcelona, y Figo, por el Madrid.

'Rivaldo me ha pedido que le infiltre otra vez, pero es imposible. No podemos permitir que sufra una lesión más grave. Se ha perdido el 40% de los partidos de este año. Ha llegado muy blando al final y eso se acaba pagando', explicó Pruna tras examinar al suramericano en la clínica. La lesión ha confirmado las peores previsiones del Barça, que ya pidió sin éxito el pasado miércoles a Brasil que prescindiera de Rivaldo en el amistoso con Portugal, en el que jugó una hora. El zurdo, por una cuestión política, seguramente para no contrariar a la afición, actuó los 90 minutos en Vigo. El interrogante planeará sobre el técnico azulgrana, Carles Rexach, porque, encima, se lesionó en el minuto 80 y acabó cojo sobre el césped.

El balance de Vigo no pudo ser más nefasto para el Barça: la pérdida de la cuarta plaza, que da acceso a la Liga de Campeones, y la baja de Rivaldo, así como la posible de Puyol, que está empeñado en jugar y no se resigna a acabar en la grada. Bonano, el portero, intentó dar un mensaje positivo: 'En estos partidos pesa el aspecto anímico. Se los lleva quien tiene más ánimo de revancha o el orgullo herido. Tenemos que salir a morir'. Luego, luego lanzó unas palabras de comprensión hacia Rivaldo: 'Él ya lo venía diciendo: no es una máquina. Cuando estás en la intimidad del vestuario, ves los esfuerzos que hacen algunos y que a veces no se valoran. Esto demuestra que las estrellas, como Rivo, son también humanas'.

El Madrid recuperó ayer a Zidane y Solari. El francés y el argentino se entrenaron con normalidad y, según Alfonso del Corral, jefe de los servicios médicos, ambos están 'en condiciones' de competir. Salvo Morientes, lesionado en el muslo derecho durante el partido contra el Tenerife, y Figo, sancionado, el Madrid acudirá a Barcelona con toda su plantilla.

'Figo es el único delantero que vi en mi vida que empujaba a la defensa', dice un ex compañero del portugués en el Barça, el valencianista Pellegrino; 'generalmente, es al revés. Pero con Figo, no. Él era el que bajaba a animar a los de atrás para que subieran'. No estará en el Camp Nou para jugar la ida de la semifinal europea y otros ex compañeros suyos, como Frank de Boer, otro central, le acusan de rajarse, de acobardarse después del acto de repudio masivo que sufrió en el Camp Nou en su primera visita con la camiseta blanca, hace dos años. Si es así, el futbolista que en Barcelona se ganó fama de valiente ha cambiado mucho.

Lo cierto es que Figo no jugó en el terreno azulgrana el partido de la Liga y mañana tampoco lo hará. Primero, porque alegó una lesión, un esguince de tobillo que le tuvo un mes de baja. Ahora, por un extraño incidente en la vuelta de los cuartos de final de la propia Liga de Campeones contra el Bayern de Múnich, cuando se abalanzó como un endemoniado contra el árbitro y le pidió que amonestase a Effenberg. Aquello pareció una provocación. Un intento por recibir la tarjeta amarilla que le impidiera jugar en Barcelona.

Figo dice que todo fue culpa del árbitro, el italiano Brasci, que prefirió amonestarlo a él antes que sancionar a Effenberg por encararse con el público incitándolo a la violencia. 'Intenté defender al recogepelotas', asegura Figo; 'yo quería ir a Barcelona'. Lo que no dice Figo es que fue Vicente del Bosque, el entrenador madridista, quien desde el banquillo le mandó a reclamarle al árbitro que sancionara al alemán. ¿Fue una maquinación premeditada por Del Bosque para evitarse otro mal trago con el portugués en Barcelona? Esto es, de momento, improbable.

Los jugadores del Madrid, como Helguera, descubren las ventajas de ir sin Figo: 'El año en que fue ni podías estar en el partido. Era terrible. Estabas más pendiente de lo que pudiera pasarle que del encuentro. Otras veces Figo es esencial. Esa vez, no. Esperemos no echarle de menos ahora'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de abril de 2002