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El cierre amenaza al Camp Nou

El Camp Nou vivirá mañana un partido al límite tras la amenaza de la UEFA de cerrarlo. El Barcelona se ha visto obligado a reforzar la seguridad tras la pésima imagen en el de los cuartos de final ante el Panathinaikos (3-1). Los Boixos Nois, que ocupan el Gol Norte, encendieron varias bengalas y la carcasa de una, ya apagada, alcanzó al portero griego. Pero los incidentes fueron constantes: desde las gradas se lanzó una lluvia de objetos -incluso cuando un masajista atendió a un jugador rival- y desde la tribuna alguien soltó un faisán que se paseó por el césped, ante la impotencia de los vigilantes, durante tres minutos.

La UEFA multó al Barcelona con 136.442 euros, pero le advirtió de que, si se repiten los altercados, cerrará el estadio o bien le obligará a jugar un partido a puerta cerrada. La junta directiva sabe que la medida es impopular; pero, por primera vez en años, colocará redes gigantes tras las dos porterías para evitar problemas como los ocurridos ante los griegos o como los de la vuelta de Figo, en 2000, con la camiseta blanca.

La Delegación del Gobierno también ha aconsejado reforzar la vigilancia -'el riesgo en un Barça-Madrid se multiplica por 10'- porque últimamente todo el mundo tiene una pavorosa facilidad para saltar al césped: en el último clásico, el mes pasado, dos activistas se esposaron a una portería -el partido estuvo interrumpido ocho minutos- e independentistas vascos irrumpieron en el campo. Los filtros de acceso son débiles y no soportan el alud de seguidores que concentran su llegada 15 minutos antes y después del inicio.

El plan de seguridad incluye a 800 agentes, que vigilarán también La Rambla, corazón de la fiesta de Sant Jordi.

El Barça ha decidido que las entradas que ceda al Madrid (2.900) y las que regale a sus peñas sean nominales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de abril de 2002