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Una caldera a presión

Jorge Valdano, el director general madridista, asumió que al Madrid le queda mucho que sufrir: "Ya no estamos en una posición privilegiada. Estamos al acecho y lucharemos por la Liga hasta el final".

En pocos campos recibe el Madrid un trato tan hostil como el de ayer en El Sadar. Silbidos, gritos, insultos. Un ambiente incómodo, en el que resultó difícil para el equipo madridista encontrar la concentración precisa.

La afición rojilla, consciente de que los puntos en juego eran de una gran trascendencia, se enchufó desde el principio. El público está muy cerca del campo, a la vieja usanza, y se echa encima de los jugadores, algo realmente incómodo para los rivales.

El momento álgido se produjo cuando Alfredo, de espectacular vaselina, marcó el segundo gol de Osasuna. Fue un golazo del jugador más querido por la afición y desató la locura.

Algunos jugadores del Madrid fueron el centro de la ira de la grada. Se trató de Figo, Raúl y, sobre todo, de Hierro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de abril de 2002