Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La casa sabia

Jaén acoge el primer Salón de la Domótica y Vivienda del Futuro que se celebra en España

Eduardo Suller tiene instalado desde 1994 un sistema domótico en su vivienda que le permite desde regar las plantas a la hora seleccionada, hasta programar un ambiente de cine en salón para disfrutar de la última película en DVD, o tener preparada la cafetera cuando se levanta por las mañanas. Si hay una rotura en cualquier tubería de su vivienda el sistema corta automáticamente el agua y le envía un mensaje al móvil indicándole la avería. Es uno de los usuarios más antiguos de esta tecnología, pero es lógico teniendo en cuenta que es el director comercial de Home Systems, una de las empresas que participa hasta el fin de semana en el primer Salón de la Domótica y Nuevas Tecnologías para la Vivienda del Futuro que se celebra en España, organizado en Jaén coincidiendo con la feria de la construcción.

'Imagine una casa con vida propia, que por sí misma toma decisiones'. Ésa es una definición aproximada de la domótica, el campo de actividad que busca la automatización y el control de la vivienda, en palabras de Suller. La Escuela Politécnica Superior de Jaén ha sido la promotora de un salón que ayer abrió sus puertas en la Institución Ferial. El alma del proyecto ha sido el profesor Bernardo Almonacid, que pretende que los ciudadanos conozcan la domótica -'el 95% de las personas no sabe qué es'- y entiendan que no es una tecnología lejana o cara. 'Son instalaciones asequibles y no implican sistemas complicados de utilizar', dice.

Un simple mando a distancia, que incluye los tradicionales que hay en cualquier casa para la televisión, el vídeo y el aparato de música, sirve para controlar la subida o bajada de persianas, los toldos, la intensidad de la luz, la temperatura ambiente, la humedad o los sistemas de seguridad.

Suller explicó ayer que los sistemas que ahora hay en el mercado tienen tal variedad de precios que acercan la domótica prácticamente a cualquier hogar. Un programa de ordenador con un precio inferior a los 200 euros controla a distancia luces y aparatos domésticos, ventiladores, electrodomésticos, persianas, sistemas de riego, e incluso simula que hay personas en casa cuando los propietarios están de vacaciones mediante la activación programada de las luces. Sólo se necesita un ordenador, el sistema windows y un lector de CD-ROM.

'Parecen sistemas muy complejos pero en realidad son muy simples. Con el sistema instalado completamente en la vivienda sólo hay que dejar que la casa vaya aprendiendo de ti, de lo que haces de forma cotidiana, porque lo que hará será reproducir un estilo de vida', resaltó Suller.

Su casa sabe los horarios que tiene la familia, incluidos los del niño de 20 meses que ahora se mueve por todas las habitaciones. Lo último que está introduciendo la domótica son las cámaras en las distintas estancias, lo que permite, relató Suller, que si el niño se despierta llorando no haga falta levantarse para ver qué pasa. 'Con el mando se da un poco de intensidad a la luz, vemos si está sentado en la cama o si permanece dormido, podemos dejarle la lámpara encendida durante diez minutos y permanecer en la mesa comiendo o en el sofá'.

Una treintena de empresas participa en esta muestra a través de expositores y mediante las jornadas técnicas que se han programado. En Europa las iniciativas domóticas surgieron hace ya 30 años, pero en España el uso va más retrasado. Todavía no han entrado de forma generalizada en las casas, pero los promotores privados están empezando a introducir en las nuevas construcciones elementos de automatización que apenas incrementan los presupuestos medios en unos 500 euros.

'Las casas en las que ahora vivimos mantienen el mismo esquema de hace un siglo. Interruptores de la luz y enchufes. ¿Pero con los cambios que se están produciendo, con las nuevas aplicaciones que hay, este modelo durará todavía mucho tiempo?' Esta es la pregunta que se hace Suller y su respuesta es simple, no.

La domótica, según los expertos, permite un ahorro energético al regular la intensidad de cada una de las bombillas y por eso implica un mayor respecto hacia el medio ambiente haciendo que se utilicen menos recursos naturales. 'Hace la vida más cómoda y ya no es la casa del futuro', subrayó Suller.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de abril de 2002