Una bailarina esculpida por Degas inspira una coreografía contemporánea

La vida de Marie, expulsada del ballet por prostituta, se representará en la Ópera de París

La historia real de Marie, la joven en la que se inspiró Degas para crear su Petite danseuse de quatorze ans, es la que ha inspirado a Martine Kahane, responsable del servicio cultural de la Ópera de París, a escribir el tema de La petite danseuse de Degas, un ballet en dos actos coreografiado por Patrice Bart. 'Y la estatua cobró vida'. Así debiera acabar la crónica a través de la que demos constancia, en abril del 2003, de uno de esos milagros que son patrimonio del arte. Marie fue expulsada del foyer de la danza por prostituirse con clientes que no eran abonados a la ópera.

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La escultura de Degas, su Petite danseuse de quatorze ans, concebida primero, en 1880, como una obra en cera coloreada, pelo de verdad y tutú de gasa para el exclusivo disfrute del artista, se transformó en bronce en 1922, una vez fallecido el pintor y escultor, y ahora, la temporada que viene, volverá a ser un personaje de carne y hueso, como su modelo, la joven Marie.

'En Francia las mujeres no podían intervenir como bailarinas en un espectáculo hasta el año 1671, cuando Lully las impone para su espectáculo Le triomphe de l'amour', explica M. Kahane. 'Y lo más importante no es que las permita subir al escenario, sino que además les consiga del rey un estatuto especial: a partir de entonces, en caso de redada nocturna, no son detenidas como prostitutas'.

Que no fuesen catalogadas como prostitutas no significa que no tuvieran que vender su cuerpo para sobrevivir. 'El foyer (salón de descanso) de la danza se crea en 1770 y a él sólo tienen acceso las bailarinas y los protectores de la ópera y sus abonados. Entre 1820 y 1880 asistimos a la época de gloria del foyer, si se quiere saber quién va a ser el próximo ministro, cuándo va a caer el Gobierno, qué pasa con las inversiones en acero o si se prepara una expedición colonial, hay que asomarse al foyer. Balzac hace que en todas su novelas parisinas haya capítulos que transcurran en el foyer de la danza'.

Tres hermanas

El caso de Marie parece sacado de una novela de Zola, otro asiduo del foyer. 'Era la segunda de tres hermanas. Su madre era una lavandera de la ópera y prostituía a sus tres hijas. Antoinette, la mayor, vio truncada su carrera al ser detenida por haber robado la cartera de un cliente; Marie fue expulsada del cuerpo de danza porque se supo que se acostaba con otros hombres que los abonados a la ópera; la pequeña, Charlotte, acabó siendo profesora y es gracias a una de sus alumnas que hemos podido reconstruir la historia de Marie'.

En el edificio de la ópera Garnier, hoy casi exclusivamente dedicado a la danza porque el canto prefiere los locales nuevos de la Bastilla, el foyer era más amplio y lujoso que en los anteriores teatros. Sus muebles, espejos y decoración aparecen en los cuadros de Degas, interesado por captar los momentos de reposo de las jóvenes bailarinas, apenas vestidas de blanco, figuras frágiles entre pesados cuerpos oscuros coronados por sombrero de copa. 'El foyer de Garnier mantuvo su poder de atracción hasta 1880 y lo fue perdiendo a medida en que se profesionalizaba el cuerpo de baile. Luego los hombres con dinero buscarán la compañía de mujeres jóvenes en otros lugares, el teatro, el music-hall, el mundo del cine o, en la actualidad, entre las modelos'.

Las costumbres

Cualquier tiempo pasado no fue mejor. La humanización de la escultura de Degas lo prueba. La literatura de Balzac, Zola o los Goncourt hablaba de las costumbres del foyer y del destino de las casi niñas bailarinas con la naturalidad de la época. Hoy la novelesca vida de Marie, Charlotte y Antoinette adquiere unos tintes de sordidez que no logran ocultar los tutús impolutos. En París el ballet y la ópera no temen que la realidad se asome a la escena. De ahí el que la programación de cada temporada incluya estrenos mundiales o que los clásicos sean revisitados de acuerdo con el espíritu del momento, que un Barbiere di Siviglia dirigido por Coline Serreau nos presente, en el primer acto, a una pobre Rosina cantando detrás de la burka. Los dos espectáculos a los que hacemos referencia han sido imaginados -Martine Kahane- o puestos en escena -C. Serreau- por mujeres, tratan de la condición femenina y saben servirse de la ropa de mujer como símbolo de un combate por la igualdad de derechos para los dos sexos. Adiós foyer, adiós.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 07 de abril de 2002.