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El accidente del Euromed reabre la polémica sobre la seguridad de las vías

35 pasajeros continúan hospitalizados en varios centros, uno de ellos en estado grave

El accidente ocurrido en Torredembarra al chocar el pasado sábado el tren regional Catalunya Express con un Euromed que circulaba a 155 kilómetros por hora ha reabierto la polémica sobre la seguridad en los núcleos urbanos por los que discurren trenes que alcanzan altas velocidades. El accidente causó la muerte de dos pasajeras y heridas de diversa consideración a otras 142 personas.

El accidente ha originado las primeras demandas por parte de los vecinos y las entidades para que la seguridad de estas vías sea revisada a fondo.

El impacto de la colisión comportó que el Euromed destrozara un muro del camping Miramar, en el que había unas 200 personas, y que un vagón del Catalunya Express quedara volcado encima de varios coches aparcados junto a la vía.

El parlamentario de ERC y concejal de Torredembarra Josep Bargalló explicó que la valla que separa las vías de la zona urbana 'es insuficiente' y avanzó que su grupo demandará mayores medidas de seguridad porque, según explicó, se prevé la construcción de una cuarta vía por la que los trenes podrán circular a 220 kilómetros por hora, cuando actualmente su velocidad máxima permitida es de 160. El alcalde de Torredembarra, Miguel Ángel Lecha (CiU), por su parte, aseguró que el consistorio esperará a saber los resultados del informe de la compañía para decidir si demandará mayores medidas de seguridad.

Las primeras averiguaciones de Renfe sobre el accidente apuntan a que el maquinista del Catalunya Express pudo ser el causante del siniestro al conducir el tren hacia la vía general tras rebasar un semáforo en rojo que le prohibía la maniobra, según indicaron ayer fuentes de la investigación. Sin embargo, fuentes de los trabajadores de Renfe señalaron ayer que el maquinista sostiene que el semáforo estaba en verde.

En todo caso, tanto la investigación de Renfe como la judicial deberán determinar también por qué el sistema de frenado automático, que sí se activó, no fue suficiente para evitar que el tren llegara a interponerse al paso del Euromed. El frenado del tren debería haber evitado el choque.

El maquinista del tren regional prestó su primera declaración ante la policía judicial, junto a otros testigos horas después del accidente. El Juzgado de Instrucción número 4 de El Vendrell, que se hará cargo del caso, reclamará el expediente que Renfe realice del suceso y que se espera que esté concluido en un plazo de 20 días.

Mientras, se procede a la evaluación de los desperfectos causados por la colisión en inmuebles municipales y en vehículos o inmuebles de los vecinos.

El consistorio de Torredembarra realizará un pleno extraordinario hoy en solidaridad con las víctimas del accidente. El alcalde de la ciudad, Miguel Ángel Lecha, recordó la petición formulada por el consistorio de que Renfe renovara y adecuara la estación (la tercera de la provincia en número de pasajeros) para dotar de mayor comodidad a los viajeros. PSC e IC valorarán en los próximos días el accidente, aunque ya adelantaron que demandarán una explicación concluyente sobre las causas del suceso.

De los 142 pasajeros heridos en el choque de trenes, 35 permanecían todavía ayer ingresados en hospitales de Tarragona, Barcelona, Valencia y Madrid. Durante la jornada de ayer, tres heridos recibieron el alta hospitalaria. Uno de los atendidos en el hospital Joan XXIII de Tarragona se encuentra en estado muy grave.

La compañía ferroviaria continuaba ayer con los trabajos para despejar la vía, necesarios además para desarrollar la investigación sobre lo sucedido. Enormes grúas llevadas al lugar del suceso retiraron los vagones del Catalunya Express y buena parte de los del Euromed.

Recorrido alternativo

Según fuentes de la compañía, los trabajos cumplen el ritmo establecido, por lo que se espera que el tráfico por el tramo siniestrado se recupere en cuatro días. 10.000 usuarios se vieron afectados ayer por la interrupción del tránsito. A estos pasajeros se les ofrecían dos posibilidades: coger los trenes que se desviaban por la Plana de Picamoixons, o bien viajar en alguno de los 30 autobuses que la compañía Renfe ha alquilado para cubrir el trayecto de vía que ha quedado inutilizado entre Tarragona y Sant Vicenç de Calders.

Los trenes de grandes líneas, incluido el propio Euromed, fueron desviados por una ruta alternativa que discurre por el el interior de la provincia, cuyas vías permiten la circulación de este tipo de trenes.

Los desajustes provocados por el accidente ocasionaron ayer retrasos en los trenes de entre una y dos horas, una contingencia que ya había sido prevista por la compañía desde el momento del siniestro. Los trenes afectados por demoras fueron ayer más numerosos por tratarse de un día festivo que coincide con el regreso de las vacaciones de Semana Santa.

La compañía estima que hasta el restablecimiento de la línea, unos 7.000 pasajeros deberán utilizar los servicios alternativos habilitados tras el accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de abril de 2002