Una trabajadora de la clínica Dator, agredida por manifestantes antiabortistas

Una trabajadora de la clínica Dator de Madrid fue agredida ayer durante el desarrollo de una manifestación convocada por la asociación antiabortista Provida, cuyos miembros protestaban por el número de abortos que se practican en el centro. La mujer tuvo que ser atendida por los diversos hematomas que presentaba y posteriormente puso una denuncia ante la policía.

La manifestación había sido autorizada por la Delegación de Gobierno, y así se lo habían comunicado a la dirección de la clínica. 'Pero lo que es incomprensible es que hayan permitido otra para mañana, entre las 12 y las dos de la tarde. Nadie nos ha explicado por qué', explicaba la responsable de relaciones externas del centro, María Luisa Torres. 'Es increíble que se autorice una manifestación contra una clínica que ejerce una actividad legal, como es el aborto, además de muchas otras intervenciones médicas', señaló la portavoz.

Según aseguró Torres, la protesta, que debía transcurrir entre las nueve y las once de la mañana, se prolongó hasta pasadas las seis de la tarde, cuando los responsables de la clínica tuvieron que avisar a la Policía Municipal para que la disolviera. 'De hecho, la agresión se produjo a las tres de la tarde, cuando ya no había policía', afirmó.

Los manifestantes, que llamaron 'asesinas' a las mujeres que entraban en el centro, llevaban lazos azules en la frente y portaban carteles con fotos de personas que acudieron a abortar a la clínica y que finalmente desistieron y tuvieron el hijo. ''Fue gracias a que les ofrecimos una alternativa y asesoramiento legal', explicó el presidente de Provida, Jesús Poveda.

Según Poveda, en la clínica Dator se realizan 10.000 abortos al año, de los que 'creemos' que sólo alrededor de 500 se ajustan a la legalidad. 'Por ello', dice, 'hemos puesto en marcha una estrategia de actuación, con actos en la calle, jurídicos y médicos, para conseguir una revisión a fondo de lo que pasa en este establecimiento, que consideramos injusto'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de marzo de 2002.

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