La ciudad de Terrassa levanta un monumento en homenaje a todas las víctimas del terrorismo

El primer monumento que se levanta en Cataluña en homenaje a todas las víctimas del terrorismo simboliza una 'ventana abierta a la libertad y a un futuro de paz', según destaca su autor, el escultor Jesús Fructuoso. Él mismo es una víctima del terrorismo. Su hermano tenía 29 años cuando murió al explotarle un artefacto que iba dirigido contra un coche de la Guardia Civil, en la calle de Biscaia de Barcelona, en abril de 1987.

Para Fructuoso, crear la escultura fue 'todo un reto'. Aun así, el artista quiso destacar que con ello ha podido 'hacer algo' por su hermano, ya que no pudo 'salvarle la vida'. La hija del escultor, Anna, de 10 años, fue la encargada de depositar la primera ofrenda floral al pie de este monolito, inaugurado ayer en el céntrico parque de Vallparadís, en la ciudad de Terrassa.

Entre el centenar de personas que asistieron al homenaje, se encontraba la familia de Francisco Cano, el concejal popular de Viladecavalls que fue asesinado por ETA el 14 de diciembre de 2000 en Terrassa.

El presidente en Cataluña de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Roberto Manrique, valoró la 'sensibilidad' de Terrassa frente a Barcelona. 'Terrassa ha sido mucho más sensible que otra ciudad a la que llevamos 10 años pidiendo una escultura dedicada a todas las víctimas del terrorismo', dijo Manrique. 'Terrassa ha dado toda una lección de sensibilidad y humanidad', añadió.

En opinión del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, 'se tiene que estar al lado de las víctimas por una cuestión social y no política'. Manrique criticó que la clase política está al lado de la víctima 'los tres o cuatro primeros días, y si eres muy importante un mes, pero a la larga la víctima se siente sola'. 'Esta escultura', concluyó Manrique, 'compensa muchos de los sinsabores y patadas que nos han dado'.

El alcalde de Terrassa, el socialista Manuel Royes, quiso destacar, recordando a Francisco Cano, que 'el terrorismo es indiscriminado y nadie queda al margen'. Pese a todo, Royes manifestó: 'ETA no nos hará callar ni conseguirá que nos escondamos en casa, somos más y tenemos la razón'.

La idea de levantar la escultura fue promovida por las entidades Terrassa per la Pau y la Asociación de Víctimas del Terrotismo. El monumento ha costado 19.140 euros (unos tres millones de pesetas) y ha sido financiado por el Ayuntamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de marzo de 2002.

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