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Pujol advierte de que el Fòrum no debe ser un festival antiglobalización

El presidente apuesta por una síntesis entre Davos y Porto Alegre

El Fòrum 2004 no deber ser la exaltación de la antiglobalización. Tampoco de la globalización. Tiene que abordar en profundidad la identidad, los desequilibrios sociales, las religiones, y no debe ser un macrofestival ni un compendio de obras urbanísticas. Son algunas de las ideas que lanzó ayer el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en una conferencia en la que dejó claro su apoyo al evento.

Pujol también fue meridiano al expresar que hasta hace pocos meses se le había pedido casi un 'acto de fe' para apoyar 'con aportaciones económicas importantes' un proyecto que 'nació con una falta de definición'. 'Pese a ello', añadió, 'desde el primer momento no faltó el compromiso político y económico de las administraciones. Lo hicimos al revés, y no es un buen sistema porque luego hay que corregir a la baja'.

Tras este mea culpa, Pujol destacó que ahora la situación no es tan crítica : 'La cuestión urbanística está bien planteada y sigue adelante. Y [en referencia al equipo que gestiona el evento] el problema ya no es de personas, sino de enfoque'. El presidente no hizo mención alguna al hecho de que el Fòrum sigue sin consejero delegado. Jaume Pagès, hasta ahora rector de la UPC y que ayer asistió a la conferencia en el auditorio del World Trade Center de Barcelona, es la persona elegida para ese cargo; el nombrameinto parece que se resolverá en breve.

El presidente de la Generalitat empezó por dejar claro lo que no debe ser el Fòrum: 'Una gran manifestación en nombre de la diversidad con música pop y espectáculos que duren seis meses, aunque también debe haber algo de eso'. Tampoco puede ser un fórum de la paz, porque 'la paz se ha instrumentalizado demasiado'. Se refirió de forma expresa a la conferencia de Durban -foro de discusión sobre el racismo- como un modelo que evitar por sus escasos resultados.

'La globalización es un hecho. En mi opinión, un hecho positivo, pero que entraña riesgos serios. ¿Qué debemos hacer para evitar los efectos negativos?', se preguntó. Y él mismo se respondió: 'Hablar de los problemas sin complejos. Los catalanes estamos acostumbrados a que la globalización pretenda engullirnos, pero sabemos que no podemos prescindir de ella'.

En la parte más constructiva de su discurso, Pujol brindó ideas. Así, dijo que el Fòrum debería abordar la defensa de las identidades 'que a menudo están amenazadas. Por ejemplo, por la miseria'. Se refirió a África como el continente al que el Fòrum debería prestar especial atención y ayuda. 'Al mundo occidental, el dinero nos sale por las orejas', subrayó. Al mismo tiempo reclamó que la identidad catalana sea respetada ante el fenómeno de la inmigración. Por último, se refirió a las religiones como uno de los grandes temas que el Fòrum se verá obligado a tratar. 'Nada de esto nos debe asustar, debemos afrontarlo con confianza. Nosotros, los europeos, pese a Hitler y Stalin, tenemos un modelo de sociedad y un sistema de valores abiertos, con serios defectos, pero que siguen siendo los mejores'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de marzo de 2002