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GUERRA CONTRA EL TERRORISMO

Georgia confía en EE UU para controlar su territorio

Los instructores militares estadounidenses que prepararán a los georgianos no participarán en ninguna operación en el desfiladero de Pankisi, ya que Tbilisi no piensa atacar con tropas esa zona limítrofe con Chechenia que se ha convertido en un foco de bandidos y de terroristas. Lo que Georgia desea es crear unas fuerzas armadas poderosas para restablecer su integridad territorial, y la misión de los expertos norteamericanos que deben llegar a mediados de mes es precisamente ayudarlos en esta tarea. Es decir, que los temores de algunos políticos rusos y de los líderes de Abjazia y Osetia del Sur, dos autonomías que pertenecían a Georgia y que se han proclamado independientes, son fundados.

El ministro de Seguridad, Valerián Jaburdzania, no oculta a EL PAÍS que Georgia desea un Ejército fuerte, ante todo, para acabar con el separatismo que ha sido animado por algunos sectores rusos. 'Si tenemos unas fuerzas armadas potentes y sobre su base presionamos a los separatistas, nadie tendrá derecho a censurarnos, porque lo que queremos es recuperar nuestros territorios y garantizar que nuestros 300.000 refugiados puedan regresar a sus hogares', dice.

Los diez años de historia independiente del nuevo Estado han sido trágicos. A fines de la época soviética, Georgia fue una de los abanderadas del independentismo entre las repúblicas que formaban la URSS, pero cuando ésta se desintegró, ella misma se vio desgarrada por luchas intestinas. Primero estalló la guerra civil que derrocó al presidente Zviad Gamsajurdia y que finalmente llevó al poder a Eduard Shevardnadze; después, la guerra con Abjazia, que terminó en otoño de 1993 con la derrota de las tropas georgianas. Prácticamente de forma paralela, Tbilisi perdía el control sobre Osetia del Sur, que, como la anterior autonomía, tiene frontera con Rusia. Con Adzharia -otra región autonómica de Georgia, ubicada al suroeste, en la frontera con Turquía-, Tbilisi no llegó a un enfrentamiento armado, pero el control sobre ella es sólo nominal. A estos problemas se ha agregado el del desfiladero de Pankisi.

El separatismo de Abjazia

Georgia ahora quiere convencer al mundo, y especialmente a EE UU, de que Abjazia puede convertirse en el próximo foco terrorista. 'Creo que dentro de poco habremos resuelto el problema de Pankisi y entonces esa cueva de terroristas -como definen los rusos al desfiladero- se desplazará a Abjazia. Más aún, ese proceso ya ha comenzado. Allí hay wahabíes -y siempre todo empieza con esos musulmanes fundamentalistas-, están llegando árabes y dinero; puede haber talibanes. Hace poco detuvimos a cinco afganos que querían ir a Europa a través de Abjazia. ¿Cómo sabían que desde allí podían seguir por mar a Europa? Esto quiere decir que se trata de un camino ya probado. Así es que ya existe el problema del wahabismo en Abjazia, y también el del narcotráfico. A esto se le unirá el de los muyahidin afganos que huyen, la mayoría de los cuales, ante la imposibilidad de llegar a Europa, se asentarán allí. El nuevo foco del terrorismo ya se está gestando. Baste decir que en 1999 los wahabíes abrieron en la ciudad abjaza de Gudaúta un centro islámico en el que preparan a combatientes de Alá', dice Jaburdzania.

El fortalecimiento del Ejército persigue, ante todo, la recuperación de los territorios que hoy Tbilisi no controla. Pero el ministro de Seguridad reconoce que esto es insuficiente; también hay que 'motivar a los separatistas, mostrarles que pertenecer a Georgia es mejor que vivir en lo que ellos llaman la Abjazia independiente, donde nada funciona y reina el crimen y la droga'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002