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Cuarenta profesores vascos denuncian la escasa persecución de los violentos en la Universidad

Acusan en un manifiesto a una 'red mafiosa de explotar en su beneficio el terrorismo'

Cuarenta y dos profesores universitarios vascos han suscrito un manifiesto en el que denuncian la presión de los violentos sobre los no nacionalistas, hasta el punto de que éstos se ven obligados a dejar la Universidad mientras que 'los que viven amenazando pueden ocupar los puestos que la violencia deja vacantes'. 'No nos engañemos', advierten: 'En la UPV hay una red mafiosa que apoya, justifica y explota el terrorismo en su propio beneficio, sin que su colaboración con ETA haya sido perseguida como se debe'. Los firmantes piden más apoyo del rectorado.

'Debido a la persecución, las agresiones y los atentados, varios de nosotros han sido obligados a dejar esta Universidad y buscar refugio en otras donde sea posible vivir y trabajar sin perder la dignidad, la libertad o la vida. Sin embargo, nuestro compañero y actual rector de la UPV, Manuel Montero, que conoce perfectamente esta situación y también la sufre en persona, ha declarado que ningún profesor se ha visto obligado a abandonar la UPV por efecto de las presiones terroristas. No es verdad', precisan los firmantes del manifiesto.Y añaden que, durante los últimos años, tanto profesores como alumnos han decidido dejar, de forma temporal o indefinida, la Universidad del País Vasco. 'Su marcha', explican, 'no ha sido voluntaria, sino forzada por los terroristas'.

Los autores del manifiesto relatan que, si bien los atentados han sido escasos debido a la vigilancia policial, han llegado a producirse agresiones, contra alumnos y profesores, 'que han quedado impunes'. 'Eso explica', agregan, 'la razón de que muchos otros universitarios sufran constantes amenazas no sólo en la prensa proetarra sino también en pancartas, pintadas y carteles que, en alguna Facultad y para vergüenza de los responsables, permanecen hasta que se caen de puro viejo o son recubiertos por nuevas infamias'. Según ellos, aunque la mayor parte de los centros se esfuerzan por impedir esos desmanes, 'lo cierto es que el ensañamiento contra ciertos docentes (...) no suele recibir réplica de las autoridades de la UPV'.

'No nos engañemos: en la UPV, como en absolutamente todas las instituciones vascas', sostienen los autores del manifiesto, 'hay una red mafiosa que apoya, justifica y explota el terrorismo en su propio beneficio, sin que su colaboración con ETA haya sido perseguida como se debe, impunidad que explica la larga duración de un fenómeno que la inmensa mayoría de la sociedad repudia. Así', especifican, 'los terroristas encarcelados disfrutan de (...) libros gratuitos y tutorías especiales gracias al irregular e intocable estatuto de 'alumnos presos'.

A juicio de los firmantes, 'la defensa de la seguridad, la libertad y la pluralidad universitaria no puede limitarse a dar años sabáticos a los amenazados y a medidas de seguridad pasiva. Por eso pensamos que la UPV debería comprometerse a erradicar de su seno a los teóricos, animadores y organizadores del terrorismo, estimulando por el contrario la práctica de la pluralidad'.

Los autores del manuscrito sostienen que 'la libertad de cátedra y la pluralidad de pensamiento disminuyen en la UPV a causa de la presión contra quienes piensan distinto de la uniformidad nacionalista, pero son imprescindibles para conseguir esa calidad académica y profesional que es inútil buscar en las universidades de las dictaduras'. Y para conseguir ese fin, agregan, 'no sólo es inútil y dañino negar la realidad tergiversando la situación de tantos universitarios vascos, confundiendo a la opinión pública y desautorizando el testimonio de los exiliados, sino que es necesario dar pasos para facilitar a los universitarios expulsados el regreso a la UPV, con todas las garantías académicas y de seguridad'.

'El rectorado de la UPV', prosiguen los firmantes del manifiesto, 'puede contar con nosotros para conserguirlo pero debe restablecer la confianza [tras] sus recientes actuaciones y declaraciones reconociendo la existencia de un exilio universitario vasco, la opresión académica que sufren los amenazados y las gravísimas limitaciones de seguridad y libertad'. De lo contrario, según ellos, la fuga de universitarios crecerá 'según vaya aumentando el círculo de los amenazados y crezcan los beneficios e impunidad prepotente de los amenazadores'.

Entre los firmantes del manifiesto se encuentran Aurelio Arteta, Mikel Azurmendi, José Manuel Barandiarán, Jon Juaristi, Francisco Llera y Edurne Uriarte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de febrero de 2002