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La construcción de la 'nueva Castellana' obliga a trasladar dos ermitas protegidas

Las ermitas de San Roque y de Nuestra Señora de Lourdes, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, serán desmontadas y cambiadas de ubicación como consecuencia de las obras que alargarán 3,5 kilómetros el paseo de la Castellana, desde el nudo norte hasta la M-40. El pleno municipal aprobará el próximo jueves la modificación inicial del Plan General de Ordenación Urbana necesaria para que puedan iniciarse los trabajos de la que está considerada como la mayor operación urbanística a nivel nacional: la Operación Chamartín. Esos trabajos incluyen, además de la prolongación de la Castellana, el soterramiento de la vías de Renfe y la construción de una estación en Chamartín capaz de atender a 50 millones de viajeros al año.

En el expediente administrativo para la modificación del Plan General se incluye el traslado de los dos templos, incluidos ambos en el Catálogo de Elementos Protegidos, aunque no se ha decidido aún dónde serán reubicados. La medida recibió hace más de diez meses el visto bueno de la Comisión de Patrimonio, dependiente de la Consejería de las Artes, según reconoció el gerente de Urbanismo, Luis Armada, vicepresidente de esa comisión. El Ayuntamiento está estudiando dos posibles ubicaciones en el casco urbano de Fuencarral para la ermita de San Roque, mientras que Nuestra Señora de Lourdes se trasladará probablemente a una zona verde al final del ámbito afectado por las obras, según manifestaron fuentes del Consorcio de la Operación Chamartín.

Los costes del traslado serán asumidos por ese consorcio, aunque la decisión sobre la ubicación definitiva de los templos la adoptará el Ayuntamiento. Ambas ermitas se encuentran bastante deterioradas, en opinión de Antonio Amieva, director del centro cultural de Fuencarral. 'Lo más valioso en San Roque son la techumbre y algunos restos de mudéjar. La ermita forma parte de la historia del pueblo de Fuencarral y aún hoy se celebra una romería en verano [el 16 de agosto], aunque la devoción ha ido decayendo. Actualmente se mantiene en pie gracias a la labor de un ermitaño que la cuida. Pero en la ermita de Nuestra Señora de Lourdes no se puede ni entrar', relata Antonio Amieva.

Ya hace diez años, el Ayuntamiento se planteó la restauración de la ermita de San Roque y el posible traslado del templo. Con ese fin, el entonces concejal del distrito, Miguel Martín Vela, convocó un referéndum en el que participaron las asociaciones de vecinos y colectivos afectados. El resultado del sondeo fue contrario al traslado del centro. Los vecinos tendrán oportunidad de nuevo de manifestarse al respecto, ya que tras el trámite del pleno municipal se abre un periodo de 30 días para la presentación de alegaciones a la modificación del Plan General. Dada la complejidad del expediente, el PSOE ha pedido a Urbanismo que amplíe ese plazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de febrero de 2002