Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Ministerio de Fomento descubre 29 puntos negros en las carreteras, pero sólo actúa en tres

Cataluña tenía en el año 2000 un total de 29 puntos negros en sus carreteras. Sobre ellos tenía que actuar de forma urgente el Ministerio de Fomento. Terminado el año 2001, el número de actuaciones se reducía a tres: una en Barcelona, en la carretera N-II, y dos más en Tarragona, en las carreteras N-340 y N-420. El pasado mes de diciembre, el Gobierno central ultimó el plan nacional de seguridad vial, que prevé diversas actuaciones con un presupuesto inversor de 141 millones de euros (unos 23.460 millones de pesetas) que tendrían que permitir actuar en 80 puntos de alta concentración de accidentes. No obstante, el Gobierno reconoce la existencia de un total de 548 puntos problemáticos.

De los 548 puntos negros de la red de carreteras del Estado conocidos en el año 2000, 29 estaban en Cataluña. Ocho, en la provincia de Barcelona, con siete de ellos localizados en la N-II (vía que lleva de Madrid a Barcelona por Zaragoza y Lleida, y desde Barcelona hasta la frontera por la costa).

El otro está situado en la N-340 (carretera que va de Andalucía a Barcelona por la cornisa mediterránea). Esta última carretera concentraba tres de los nueve puntos negros de la provincia de Tarragona. Los otros seis se reparten por igual entre la N-240 y la N-420. La primera es la vía que va de Tarragona a Lleida por Montblanc y Les Borges Blanques. La segunda une Tarragona con Aragón por Reus, Falset y Móra.

La provincia de Girona concentra siete puntos negros. Tres de ellos en otros tantos puntos de la N-II y los otros cuatro, todos ellos en la N-260 (vía que recorre la zona pirenaica desde la costa hacia el interior).

La diputada socialista Carme Miralles expresó su preocupación por el bajo nivel de actuaciones en Cataluña (3 sobre 29 puntos localizados) y se preguntó por la utilidad de anunciar planes de seguridad vial si luego no se realizan.

La inversión total efectuada en estos tres puntos asciende a 1.861.000 euros, mientras que las previsiones de inversión en seguridad vial en Cataluña, de acuerdo con una nota del propio Ministerio de Fomento, ascendía a 10 millones de euros.

El plan vigente prevé la construcción de 40 variantes en otras tantas poblaciones y la actuación en 80 tramos, aunque el ministerio no precisó cuántos de ellos corresponden a Cataluña.

Un reciente análisis de la accidentalidad en las carreteras españolas, elaborado por una firma de seguros, establece la existencia no sólo de los puntos negros, sino también de las carreteras blancas, aquellas en las que se registra menos siniestralidad. De las 20 carreteras de este tipo en la red estatal, sólo una de ellas se halla en Cataluña. Se trata del tramo de la N-152 que va de Barcelona a Puigcerdà. En el 75% de su recorrido no se registraron accidentes.

Un estudio del propio Ministerio de Fomento establece una relación directa entre inversión en seguridad y reducción de accidentes. 'Los programas de seguridad vial han reducido el riesgo de accidentalidad en un 38% y el de mortalidad en un 34%', afirma el estudio, que añade que la inversión realizada en mejoras se recupera en 2,5 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2002