Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Escuelas de adultos

En la noticia titulada Las escuelas de adultos, saturadas por la demanda de los inmigrantes. Centenares de extranjeros se quedan sin plaza (EL PAÍS, 12 de febrero), hacia el final, se añaden unas declaraciones del profesor Ángel Marzo, quien afirma: 'Para no dejar a nadie en la calle les derivamos a entidades de voluntariado que prestan este servicio'. Y añade el texto: 'Pero es una solución que no agrada a los profesores de adultos porque no se garantiza la adecuada cualificación profesional de los enseñantes'.

Nuestra entidad, AFPACA, que se dedica a la formación e inserción de personas adultas y que en estos momentos tiene matriculados a varios centenares de personas inmigradas, se ha sentido doblemente aludida por la afirmación que hemos entrecomillado. Somos una entidad que actúa en el mismo barrio que la escuela de adultos de CC OO, protagonista de la noticia reseñada. Somos la entidad pionera en educación e inserción de personas adultas en el Casc Antic de Barcelona. Entre nuestros colaboradores, la gran mayoría son titulados universitarios. Tenemos entre ellos a uno de los pocos profesores universitarios especializado en educación de personas adultas, además de psicopedagogas, maestras, abogados, educadores sociales, etcétera.

Creemos que la afirmación de que las entidades de voluntarios no garantizan la adecuada cualificación profesional, como generalización, como estereotipo, es falsa y anacrónica. Con lo cual no pretendemos afirmar lo contrario: que siempre está garantizada la calidad. Sería de nuevo una generalización.

Por desgracia, en el campo de la educación de personas adultas todavía no existe actualmente una especialización universitaria previa, por lo que los y las profesionales llegan a ella sin 'la adecuada cualificación profesional', lo mismo da que sean funcionarias o voluntarios. La cualificación se adquiere con la experiencia y, en nuestra entidad, con la formación previa y continuada que nuestra asociación, no sin dificultades, ofrece a sus colaboradores y colaboradoras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2002