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Senderowicz admite que su paciente le pidió un presupuesto para una liposucción

El cirujano estético Gerardo Raúl Senderowicz declaró ayer ante el juez de la plaza de Castilla que investiga la muerte de Débora Catalán, de 36 años, que falleció el pasado 25 de enero en la clínica Icema cuando estaba siendo intervenida. Senderowicz mantuvo ante el titular del Juzgado de Instrucción 22, Juan Francisco Marcell, que ignora qué es lo que le sucedió a su paciente. El médico insistió en que su objetivo era hacer a Débora una mesoterapia (tratamiento que no precisa anestesia) para reducir la grasa de sus muslos mediante inyecciones intradérmicas. No obstante, reconoció que elaboró un presupuesto para Débora sobre el coste de una liposucción (operación ésta que, a diferencia de la mesoterapia, sí requiere anestesia) y que pidió a la paciente que se hiciese los obligados análisis previos a una liposucción.

Al respecto, una de las partes le inquirió: '¿Y para qué hizo usted ese presupuesto de liposucción y le instó a hacerse los análisis previos si lo que usted iba a practicarle era una mesoterapia?' 'La liposucción era una prueba que ella me había dicho que quería hacerse, y le mandé hacerse los análisis por si acaso se la hacía más adelante', contestó el médico, según explicó después la abogada de la víctima, María Jesús González.

Según ha contado Senderowicz a este periódico, en el momento en el que empezó a administrar el tratamiento a Débora, ésta 'comenzó a tener convulsiones' y él le realizó 'maniobras de reanimación'. Al ver que éstas no fructificaban, el médico avisó inmediatamente al 061.

En libertad sin cargos

Tras el largo interrogatorio a Senderowicz, de nacionalidad hispano-argentina, el juez no acordó ninguna medida cautelar contra él. De la decisión judicial se desprende que, de momento, no hay base penal sólida como para atribuir un delito grave al cirujano, y que el resultado de la autopsia será decisivo para determinar su grado de inculpación o inocencia en la muerte de Débora Catalán.

Un primer avance de la autopsia realizada a la joven revela que una sustancia química introducida en su cuerpo desató las convulsiones que le llevaron a la muerte. Los forenses han remitido vísceras del cadáver al Instituto Nacional de Toxicología para su análisis. Dentro de varias semanas se sabrá si la muerte de Catalán se debió a un exceso de anestesia, a medicación contraindicada o, simplemente, a una reacción alérgica.

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El cirujano llegó al juzgado sobre las 9.30 de la mañana. En todo momento se mostró esquivo ante la maraña de periodistas que le esperaban a las puertas de los juzgados. El médico pidió 'respeto' para la fallecida y recordó que él no es 'de ETA' y que no merece el trato que le está dispensando la prensa.

Carmen Flores, presidenta de la Asociación de Defensa del Paciente, ha solicitado personarse en el caso como acción popular.

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