Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REPORTAJE

Ataque a los colonos

Un palestino logró colarse en el asentamiento de Hamra tras cortar las alambradas y matar a una mujer, una niña y un soldado

Asentamiento de Hamra

El asentamiento de Hamra, en el corazón de los territorios autónomos palestinos, al norte de Cisjordania, se despertó ayer dolorido después de una noche trágica, protagonizada por un terrorista palestino que logró infiltrarse en el interior del enclave para matar a tres israelíes; una mujer, una niña y un soldado. El ataque supone una zancadilla a la autoridad de Yasir Arafat en un momento delicado, mientras el primer ministro israelí, Ariel Sharon, pide ayuda al presidente estadounidense, George W. Bush, para anular al presidente de la Autoridad Nacional Palestina.

'Era de noche. Yo le vi caminar entre las casas. Lo hacía con arrogancia y desprecio. Empuñaba un fusil de combate M-16. Vestía un uniforme militar israelí; un traje de combate. Le grité en hebreo que se identificara. No me respondió. Le repetí la misma pregunta en árabe: '¿Quién eres?'. Entonces empezó a disparar', explica Yosef, 51 años, agricultor y miembro de la milicia paramilitar encargada de la seguridad de la granja colectiva de Hamra, un pequeño enclave situado a poco menos de treinta kilómetros de Nablus, la capital de la resistencia palestina, al norte de Cisjordania.

'Le pregunté en árabe: '¿Quién eres?' Entonces empezó a disparar'

La granja colectiva de Hamra (tierra roja en árabe) se empezó así a teñir de sangre. Un militante radical palestino había logrado deslizarse en el interior del asentamiento, después de haber cortado las dos alambradas electrónicas, para a continuación disparar sobre sus habitantes y acabar haciéndose fuerte en el interior de una casa, donde tomó como rehenes a una mujer y a su hija de 11 años, una disminuida psíquica, a las que asesinó a tiros.

'Se metió en el domicilio de los Ohana, en el extremo del moshav [granja agrícola], quizás con la idea de hacerla volar por los aires, suicidándose con todos sus habitantes. Primero disparó sobre el depósito de gas, pero sólo logró provocar un escape. Luego se encerró en la casa con Miri, la madre, y su hija de 11 años. Los otros dos hijos y el marido estaban fuera, habían ido al mercado de Beit Shean a comprar semillas. Eso les salvó la vida', relata Samuel, 41 años, empleado del ayuntamiento, mientras trata de hacer desaparecer de las paredes del comedor de la casa las manchas de sangre y los rastros de los disparos.

La pequeña comunidad de Hamra, 35 familias, fue fundada en mayo de 1971 por el general Rehavam Zeevi, uno de los máximos responsables del Ejército israelí, como primer paso de una experiencia política militar con la que se pretendía recolonizar el valle del Jordán con granjas agrícolas y al amparo de la cual se levantaron en la zona otros 26 enclaves. Este moshav ha venido pagando muy caro su osadía; desde 1990 ha sufrido reiterados ataques por parte de los radicales palestinos, que culminaron hace cuatro meses con el asesinato de uno de los dirigentes del enclave, cuando conducía por una carretera cercana.

'Éste ha sido el peor de los ataques. Acabó con el terrorista, un sargento de las brigadas especiales, después de un largo asedio. Lo mató de un disparo, cuando trataba de lanzar una granada, después de haber vaciado todos los cargadores que llevaba encima. ¿Pero sabe una cosa?, nadie esta dispuesto a partir de aquí', explica Daniel, 36 años, un vecino de la casa asediada.

El ataque a Hamra fue reivindicado ayer a la vez por las Brigadas de Al Aqsa, vinculadas al partido de Al Fatah, y por las Brigadas de Ezzdine Al Kasam, el ejército secreto de Hamás. La operación supone un desafío claro a Yasir Arafat, que hace tres días desautorizaba en un artículo del diario estadounidense The New York Times a los grupos radicales. 'Ellos no representan al pueblo palestino', había escrito el presidente. El ejército secreto de Hamás contestaba ayer el artículo con un comunicado, en el que se responsabilizaba del ataque a Hamra, y a su vez aseguraba: 'El presidente Arafat ha cometido un error y ha decepcionado a nuestro pueblo al calificar de terroristas a los combatientes y mártires palestinos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 2002