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EL XIV CONGRESO DEL PP

Aznar abre el camino a su relevo al frente del PP y del Gobierno

El presidente del PP pone en primera línea como delfines a Rato, Rajoy, Mayor, Arenas y Acebes

No hay marcha atrás. José María Aznar, presidente del Gobierno y líder del PP, ratificó ayer ante los más de 3.000 compromisarios del XIV Congreso del PP que no volverá a ser candidato a la presidencia del Gobierno. En las próximas elecciones generales, que previsiblemente se celebrarán en 2004, los populares presentarán, por tanto, otro cabeza de cartel. Aznar ha abierto la disputa por su sucesión sin aclarar quién va a tomarle el relevo. Rodrigo Rato, Jaime Mayor y Mariano Rajoy se sitúan en la primera línea, aunque Javier Arenas y Ángel Acebes también merecieron ayer elogios directos de Aznar. Las cuatro ponencias del congreso fueron aprobadas por unanimidad en un cónclave sin fisuras.

'Es la última, no habrá otra más, ésta es la última'. Aznar zanjó así ayer, a las 18.45, en su quinta reelección consecutiva como presidente del PP y ante los 3.500 compromisarios y 2.000 invitados del XIV Congreso Nacional, cualquier especulación sobre su continuidad como máximo líder en el próximo cónclave y abrió ya, de forma oficiosa, la carrera de su sucesión. El presidente del Gobierno se vio obligado a explicar ante los delegados del PP las 'convicciones profundas, especiales y personales' de su inexorable retirada en un momento que calificó del 'más alto y culminante' para él y su partido. Y en esta despedida trastocó el guión supuestamente ideológico del congreso y abrió la senda a sus principales delfines con piropos especiales para Rodrigo Rato, Mariano Rajoy, Jaime Mayor, Javier Arenas y Ángel Acebes.

'Pedidme lo que queráis, pero no voy a hacer algo contra los intereses de mi país o de mi partido'

Cascos, con su discurso político a la vieja usanza, se apuntó un tanto frente al nuevo 'aparato'

'Ha sido un discurso muy, muy importante, que nos pone en aprietos y ante un futuro desconocido pero muy interesante'. Es la conclusión de Rajoy tras escuchar las palabras del presidente. Arenas optó por la cautela y aseguró que el testimonio de Aznar no cambia nada de cara a la sucesión. Los compromisarios y la mayoría de los dirigentes del partido se marcharon anoche, sin embargo, con la seguridad de que habían asistido al fin de una etapa. Una era que el propio Aznar delimitó en los 12 años transcurridos desde su intervención ante el congreso de la refundación del PP de Sevilla, en 1990, y el XIV cónclave que acabará hoy. Todo bajo un nuevo lema: Objetivos cumplidos. Entiende que España y el PP están ya modernizados y preparados para ser un país y un partido de los mejores del mundo.

El presidente, que hoy será aclamado por quinta y última vez en un congreso como líder del PP, destinó casi media hora a despedirse, a justificar esa decisión y a apuntar sus preferencias ante el reto de encontrar un sucesor. 'No sé si puedo pediros que aceptéis esta decisión. Tal vez no tengo derecho a pediros que la compartáis, pero sí que la comprendáis', comenzó. Algo emocionado, admitió que debía una explicación a los delegados sobre su renuncia a ser candidato a La Moncloa en el 2004 y como presidente del PP en el 2005. Para entonces, dijo, 'estaré donde me toque'. Y aclaró que no había llegado a esa conclusión como 'fruto de un arrebato o una ocurrencia frívola' ajenas a su carácter 'frío y seco'. Añadió: 'Es una convicción profundamente arraigada, quizá consecuencia de una forma determinada, especial, personal, de entender la política'.

Aznar aceptó que se puedan hacer sobre su futuro otro tipo de cálculos, incluso 'extravagantes', como que se le queda pequeña España. Pero los considera 'absurdos'. Y argumentó: 'Tenía que cumplir mi compromiso con mi país, mi partido y conmigo mismo. No creo en la prolongación personalista de los liderazgos políticos. No he creído nunca y no estoy dispuesto a ejercerla. Pedidme lo que queráis, pero no voy a hacer algo contra los intereses de mi país o de mi partido. Quiero honrar mi compromiso con los electores y respetar mis compromisos con los ciudadanos'.

El auditorio asistía expectante. En primera fila, su familia: Ana Botella, su hija Ana y su hijo menor, Alonso. Ovación. Aznar advirtió a los presentes, ante la enmienda aprobada a partir de una propuesta de Cascos sobre el estudio, en futuros congresos, de la limitación de mandatos, que esa idea suya 'no tiene nada que ver con normas legales'. El presidente consideró que en este tipo de apuestas siempre hay 'riesgos y ventajas', pero valora más estas últimas.

Llegados a ese punto, no se privó de apuntar que en la dirección del PP 'ya hay personas, hombres y mujeres, con grandes condiciones de liderazgo'. Primero dio a conocer nombre a nombre a todos los miembros del nuevo Comité Ejecutivo Nacional. Fue en ese contexto cuando envió algunas señales de humo sobre sus preferencias. Felicitó especialmente a Javier Arenas, el secretario general, por su trabajo en estos tres últimos años. Elogió el curriculo y la trayectoria de los tres vicesecretarios: Mariano Rajoy, Rodrigo Rato y Jaime Mayor. Y reservó un apartado distinto para el ministro Ángel Acebes, candidato a ocupar en el futuro puestos más relevantes, incluso alguna vicesecretaría, y al que ayer refrendó como presidente del estratégico Comité Electoral que afrontará las próximas elecciones y definió con un halago que pareció una sentencia: 'Es una persona segura, fiable y de confianza de nuestro partido'.

El escenario en el que se celebra el XIV Congreso del PP, metálico, azul y enorme, resulta difícil de caldear con discursos o con emoción. Los vicesecretarios generales, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja y Mariano Rajoy, que hablaron ayer y entre los que muchos creen que se encontrará el sucesor (aunque en los pasillos también han circulado los nombres de Ángel Acebes, uno de los valores más jóvenes y cada día más apreciado en La Moncloa, y Loyola de Palacio) no transmiten a su partido la misma sensación de autoridad y mando que Aznar.

Rato (con un discurso que parecía encaminado a volver a ponerle en la línea de salida) y Rajoy (con un sorprendente toque europeísta) se sintieron suficientemente seguros como para lanzar algunas bromas sobre la sucesión y provocar risas. Mayor (que limitó su campo a la confrontación nacionalista) logró algunos momentos emotivos a propósito de la lucha antiterrorista. Pero ninguno de ellos logró concentrar la atención que suscitó Aznar.

El 'toque' más humano, de político a la vieja usanza, había quedado reducido a la noche anterior, con el discurso de 'patriotismo de partido' que pronunció Francisco Álvarez Cascos. El ministro de Fomento consiguió transmitir el mensaje de que el 'nuevo' PP no puede ignorarle y apuntarse un tanto frente a Javier Arenas.

La 'cuestion sucesoria' ha sido sin duda la estrella del congreso, pero si hubiera que elegir dos de las expresiones más repetidas a lo largo de estos días, probablemente serían algo más teóricas: 'Sin complejos' y 'autonomías'.

El PP ha decidido dar por cerrada la etapa en la que tenía que demostrar a la sociedad su convicción democrática, a falta de suficientes antecedentes. En este congreso, en una segunda legislatura y con una mayoría absoluta, Aznar ha dejado claro que el PP no se considera afectado por ningún pecado original, que recoge la tradición de la derecha canovista y reformista y que cree que ya tienen suficiente pedigrí democrático.

El segundo mensaje se centra en la palabra 'autonomías'. El congreso popular ha aceptado la propuesta de Mayor Oreja de modernizar todo el lenguaje relacionado con la idea de España. El discurso de Mayor tenía ayer dos vertientes, una dirigida a los nacionalismos, y muy especialmente al vasco: el mapa autonómico está cerrado y el PP se opondrá radicalmente a cualquier reforma de la Constitución. Y otra interna, dirigida a los propios militantes del PP: la única forma de defender hoy día la idea de España es a través de la España de las autonomías y quien ponga en duda esa fórmula estará perjudicando a la nación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de enero de 2002