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El ministro principal de Gibraltar negocia en Londres su incorporación a las conversaciones sobre el Peñón

El ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, se entrevistó ayer en Londres por separado con los ministros británicos de Asuntos Exteriores, Jack Straw, y para Europa, Peter Haine. Las conversaciones, entre cuyos puntos más candentes estaba la manera de incorporar a los gibraltareños en las negociaciones oficiales que mantienen España y el Reino Unido sobre Gibraltar -el llamado proceso de Bruselas- continuaron hasta muy avanzada la tarde con altos funcionarios del Foreign Office.

Un portavoz de este ministerio afirmó que en los encuentros de Caruana con Straw y Haine hubo una 'constructiva discusión, libre, franca, con un cálido intercambio de puntos de vista, que continuará en el futuro'. El portavoz de Caruana admitió que ambas partes estaban 'discutiendo las condiciones para participar' en el diálogo que mantienen Madrid y Londres.

Una eventual incorporación de Gibraltar a estas conversaciones, que parecía ayer mucho más posible que en las pasadas semanas, daría un impulso formidable al proceso de negociación, en el que el punto clave es la soberanía.

Los Gobiernos español y británico barajan una fórmula que permita la soberanía compartida de ambos países por tiempo ilimitado, pero el acuerdo bilateral no servirá para nada si los gibraltareños no lo aceptan. Aunque España no reconoce el derecho de veto de Gibraltar, en la práctica la población del Peñón paralizará cualquier acuerdo hispano británico que afecte a la soberanía y que no tenga su respaldo, de acuerdo con el compromiso político adquirido públicamente por el Gobierno laborista.

Muy avanzadas ya las conversaciones entre Londres y Madrid, el proceso depende, sobre todo, de la posición política de Caruana. El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, consideró ayer muy positivo el hecho de que el ministro principal gibraltareño acudiera a Londres para discutir la situación con el responsable del Foreign Office y con el ministro para Europa, que es quien está llevando el peso de la negociación. No obstante, Piqué matizó que Caruana 'ha respondido también negativamente a ofertas españolas como la de conceder a Gibraltar 100.000 líneas telefónicas adicionales' de modo que su actitud 'negativa' hasta ahora 'no es la mejor para los intereses de los gibraltareños'. 'Deberíamos intentar que se eviten interpretaciones de que hay objetivos ocultos detrás de cada oferta de cooperación que se haga', añadió.

El hecho de que las conversaciones entre Caruana y el Gobierno británico se prolongaran ayer bastante más de lo previsto era interpretado como una señal de que el acuerdo puede estar bastante cerca.

Los Ejecutivos de José María Aznar y Tony Blair están absolutamente resueltos a lograr un acuerdo político que permita enterrar, sino para siempre sí para muchísimo tiempo, el enconado conflicto de Gibraltar. Esos contenciosos bilaterales han empezado a tener una dimensión comunitaria que evidencia el absurdo de que, en virtud de ellos, dos países de la Unión Europea paralicen directivas que afectan a 300 millones de personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2002