El Museo Marès presenta la reforma de las salas de escultura en piedra

Cuatro años llevaba cerrada la cripta del Museo Marès, las salas subterráneas en las que se exhibe la escultura medieval en piedra. Ayer se inauguró la rehabilitación de este espacio, que al igual que el resto de la reforma del museo municipal ha sido realizada por el estudio del arquitecto Josep Llinàs, que aporta algunas novedades respecto a su presentación original.

La directora del museo, Pilar Vélez, señaló ayer: 'No se trata de ninguna ampliación porque no se han ganado metros cuadrados para la exposición, sino que se ha acondicionado el espacio tanto en el aspecto arquitectónico como, sobre todo, en lo que son sus instalaciones de climatización y luces'. Respecto a la presentación original de 1964, cuando se abrió al público esta sala subterránea en la que pueden apreciarse también restos de la antigua muralla romana, se ha adecuado un espacio que sirve a la vez de salita de exposición de la escultura gótica leridana y de balcón desde el que observar una de las estrellas de la colección: la portalada románica de la iglesia románica de Anzano, en Huesca.

Otras obras significativas que pueden verse en la sala son fragmentos del claustro gótico del convento de Santa Clara de Barcelona, hoy desaparecido, una importante colección de sepulcros castellanos de los siglos XIV y XVI y una colección de capiteles catalanes y castellanos datados entre los siglos XII al XV, entre otras.

La apertura de esta sala se enmarca aún en la primera fase de reforma del museo, iniciada en 1997, y que abrió ya en el mismo año la parte de escultura medieval en madera. El Museo Marès, que este año celebra el décimo aniversario de la muerte de su fundador, estrena también nuevo horario: de lunes a sábado abrirá de 10.00 a 19.00 horas y los domingos, de 10.00 a 15.00 horas.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS