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25º ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE LOS ABOGADOS LABORALISTAS

Asesinos en paradero desconocido

Ninguno de los tres autores materiales de la matanza de Atocha -Fernando Lerdo de Tejada, Carlos García Juliá y José Fernández Cerrá- cumple hoy pena de prisión por el asesinato consumado de cinco personas y el asesinato frustrado de otras cuatro en la noche del 24 de enero de 1977, hace hoy 25 años.

Lerdo de Tejada fue el primero en desaparecer. Huyó antes incluso de que comenzara el juicio, que condenó a sus dos compinches a 193 años de cárcel cada uno. En abril de 1979 aprovechó un permiso de fin de semana para fugarse sin dejar rastro.

Carlos García Juliá y José Fernández Cerrá sí fueron juzgados y condenados por la Audiencia Nacional. El tribunal consideró probado que los autores materiales de la matanza de Atocha dispararon 'de forma inopinada e imprevista, con frialdad y serenidad' contra las nueve personas que estaban en aquel despacho de abogados laboralistas vinculados a Comisiones Obreras, causando la muerte a cinco de ellas y heridas graves a las demás.

El juicio terminó el 26 de febrero de 1980 con los acusados y el público en pie cantando el Cara al sol y gritando consignas a favor de Franco, José Antonio y la doctrina nacionalsindicalista. El padre de Fernández Cerrá les pedía, en vano y con lágrimas en los ojos, que pararan. El presidente del tribunal desalojó la sala y les citó de nuevo una semana después para comunicarles las penas: 193 años de prisión para García Juliá y Fernández Cerra, 73 años de cárcel para el inductor Francisco Albadalejo, y penas menores para sus colaboradores Leocadio Jiménez Caravaca y Gloria Herguedas, que era novia de Fernández Cerrá.

Albadalejo, quien dio la orden a los asesinos, murió de cáncer en Salamanca en 1984. Fernández Cerrá dejó el penal de El Dueso (Cantabria) en 1992 y salió en libertad condicional. Durante su etapa en prisión estudió Derecho y redujo su estancia en prisión por trabajos.

García Juliá, en Bolivia

La trayectoria de García Juliá ha sido más accidentada. Intentó fugarse en 1979, antes del juicio, de la prisión de Ciudad Real. En 1994 logró que el juez le autorizase a residir en Paraguay, pese a que aún no había terminado de cumplir su pena. Esgrimió una oferta laboral como gerente de la naviera paraguaya Traflumer. Aunque en diciembre de 1994 se solicitó su vuelta a España, no regresó. Dos años después fue detenido en Bolivia por tráfico de drogas y encarcelado en la prisión de alta seguridad de Palmasola (La Paz). En abril del año pasado, el Gobierno solicitó a Bolivia su extradición ya que tiene buena parte de su condena aquí pendiente de cumplir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de enero de 2002