Reportaje:

Los prodigios de un joven autista

Críticos de Nueva York comparan sus dibujos con los de Grosz y Bacon

Autista, pero prodigiosamente artista a la manera de los sabios que poseen talento extraordinario, Jonathan Lerman, de 14 años, comenzó a dibujar a los 10, rompiendo los muros aislantes del autismo con un diluvio de gran intensidad de rostros, algunas veces cómicos y extrañamente familiares, que un crítico de arte ha comparado con los pintados por George Grosz y Francis Bacon. Ha tenido dos exposiciones individuales y varias colectivas, y este mes expondrá nuevamente en la Outsider Art Fair de Nueva York.

'La mayoría de los artistas autistas no retratan rostros', afirma Kerry Schuss, cuya galería, K. S., ha representado a Jonathan durante cuatro años y ha vendido unos 60 de sus dibujos a carbón con precios que van desde 500 dólares hasta 1.200 dólares (unos 1.500 euros) cada uno. Jonatahn, retrasado con un cociente de inteligencia de 53, está inusualmente dotado, ha dicho Schuss.

Jonathan Lerman, de 14 años, ha participado ya en varias exposiciones individuales y colectivas

Más información

Son estas cualidades artísticas las que permiten a los expertos diferenciar el trabajo de Jonathan de las creaciones de otros que también son discapacitados mentales.

En una visita reciente a la galería K. S., Jonathan, un adolescente desgarbado pelirrojo, paseó por sus salas, claramente excitado al ver sus dibujos colgados en las paredes, pero incapaz de contestar a las preguntas que le hacían sobre ellos. '¡Hola!, ¿cómo te llamas?', preguntaba a los visitantes una y otra vez con esa obsesión que es típica del autismo. Varias veces se dirigió a la puerta como si esperase a esa multitud que asistió a su exposición de 1999. '¿Hay alguien en casa?', preguntaba repetidamente.

El padre de Jonathan, Alan, intentaba captar su atención. '¿Eres feliz?', le preguntaba. 'Si eres feliz, dilo'. No había respuesta. Pero inmediatamente, requerido a hacer un dibujo, Jonathan se sienta, y con una pluma y un álbum de CD, hace la caricatura de la fotografía de portada de Nirvana con Kurt Cobain, su grupo de rock preferido, con gestos violentos.

La obra de Jonathan todavía tiene que ser revisada de forma crítica, pero John Thomson, presidente del departamento de arte en la Universidad del Estado de Binghamton, cerca de Vestal, donde vive Lerman, la ha calificado de 'realmente excepcional, caracterizada por una sorprendente falta de estereotipos comunes a los dibujos de cualquier edad'.

Lyle Rexer, un crítico de arte, afirma que la obra de Jonathan tiene elementos de Grosz y Bacon 'sin el horror y la vergüenza' y la ha comparado a las caricaturas de los artistas satíricos mexicanos Miguel Covarrubias, Carroll Dunham y Al Hirschfeld.

Jonathan, nacido cuando su familia vivía en Queens, parecía normal al principio, según su madre, Karen, una enfermera. Pero, como había escrito en unas memorias no publicadas que tituló El corazón solitario, lloró fuera de sí durante la fiesta de su primer cumpleaños y pronto empezó a sumirse en prolongados silencios.

Los padres de Jonathan le llevaron de especialista en especialista y finalmente, antes de que cumpliera los tres años, un neuropsiquiatra de Long Island le diagnosticó 'trastorno autista generalizado', algo que le afectará toda su vida y le impedirá comunicarse correctamente y comprender lo que oye, ve o siente.

Los Lerman, él de carácter introvertido y ella extrovertida, tuvieron un intenso duelo y una gran lucha por encontrar explicaciones. En la actualidad se están divorciando, aunque comparten totalmente los problemas de Jonathan.

Jonathan no mostraba ninguna aptitud en particular por el arte, pero pintaba extraños garabatos. Sus padres empezaron a llevarle a museos. En 1997, cuando Jonathan tenía 10 años, murió su abuelo, de 75. Se puso muy triste, preguntando constantemente dónde estaba y cuándo podría visitarle en el cielo. Pocos días después, la señora Lerman recibió una llamada de su asistenta. 'Tiene que venir a ver lo que hace', le dijo. La madre replicó: '¿Ha tomado rehenes entre sus compañeros?'. 'No. Está dibujando'. Y qué dibujos. En la revista Raw Vision, dedicada al arte alternativo, buscó galerías y llamó interesándose por si había alguna que quisiera ver las obras de Jonathan. A ninguna le interesó. Schuss, de K. S., le aconsejó paciencia: 'Señora, sólo tiene 10 años, déjele pintar'. Pero ahora confiesa: 'En cuanto vi sus obras cambié de opinión'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de enero de 2002.