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La Ertzaintza aborta un ataque de 'kale borroka' en Irún y detiene a seis jóvenes

Los violentos iban a atacar bancos y la comisaría de la Policía Nacional

La intervención de la Ertzaintza impidió en la noche del sábado que los violentos simpatizantes de ETA que practican el terrorismo callejero asolaran las calles de Irún (Guipúzcoa). Un grupo de entre 25 y 30 jóvenes encapuchados fueron sorprendidos por agentes de la policía vasca cuando se disponían a atacar la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía y varias entidades bancarias en la noche de Reyes. Los agentes dispararon al aire para repeler el lanzamiento de 25 cócteles mólotov a cargo de los violentos, seis de los cuales fueron detenidos.

La creación en el seno de la Ertzaintza de un servicio especial de seguridad para impedir operaciones violentas de la kale borroka (terrorismo callejero) dio resultado este pasado fin de semana en Irún. Agentes de la policía vasca frustraron esta vez el ataque que preparaba un grupo de unos 30 jóvenes encapuchados contra varias entidades bancarias y la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de la localidad guipuzcoana, siguiendo la pauta de actuación que los proetarras vienen desarrollando desde hace dos años.

El dispositivo policial preparado en Irún ante la posibilidad de que se registraran algaradas en la noche del sábado, además de abortar un nuevo episodio de terrorismo callejero, se saldó con la detención de seis integrantes de este grupo de proetarras y la incautación de diverso material empleado en estos ataques.

La operación se desencadenó hacia las 23.35 en la calle Artaleku, cuando los agentes de la Ertzaintza localizaron un vehículo del que varios individuos extraían bolsas que contenían material que presuntamente iba a ser utilizado en actos de violencia callejera. En el momento de iniciarse la intervención policial para neutralizar a los sospechosos, un grupo de entre 25 y 30 jóvenes encapuchados comenzaron a arrojar a los agentes cócteles mólotov.

Los violentos lanzaron unos 25 artefactos explosivos, uno de los cuales impactó en el cuerpo de un ertzaina, aunque no llegó a estallar ni le causó lesiones de importancia. Los agentes hicieron uso de sus armas reglamentarias, disparando varias veces al aire para intimidar a sus atacantes. La intervención policial se saldó con la detención de seis personas, tres de ellos vecinos de San Sebastián, dos de Irún y uno de Pamplona. Los arrestados, cuyas identidades no han sido facilitadas, permanecían ayer en dependencias de la Ertzaintza a la espera de pasar a disposición del juez.

A los alborotadores les fueron incautados 24 cócteles mólotov, capuchas, camisetas, guantes de látex, tres garrafas con combustible, un artefacto pirotécnico de gran potencia y una maza que suelen utilizar habitualmente para romper los cristales de las entidades bancarias e incendiarlas con líquido inflamable.

Grupos coordinados

La actuación de la Ertzaintza impidió que los violentos camparan a sus anchas de nuevo en la localidad fronteriza, como sucedió en agosto del año pasado. Entonces, una veintena de encapuchados, divididos en grupos coordinados, cerraron con contenedores los accesos a una zona del centro de Irún y luego atacaron con artefactos incendiarios las sedes de Iberdrola, Telefónica y la cadena SER.

Esta práctica organizada de violencia callejera se vivió con especial gravedad el pasado 3 de junio en Bergara (Guipúzcoa), cuando más de un centenar de encapuchados llevaron el terror a las calles de este municipio sin que actuara la Ertzaintza por la falta de efectivos. Un mes después, dos ertzainas resultaron abrasados con cócteles mólotov en Portugalete (Vizcaya), en una emboscada preparada por un grupo de más de una decena de saboteadores.

El caso más reciente sucedió el pasado 1 de enero en la localidad vizcaína de Gernika, donde varios grupos de radicales prepararon emboscadas y atacaron con botellas incendiarias a las patrullas de la Ertzaintza después de reducir a cenizas cuatro sucursales bancarias y provocar numerosos destrozos.

Dispositivos de seguridad

La Consejería de Interior del Gobierno vasco decidió a mediados del año pasado crear en el seno de la Ertzaintza varios grupos especiales, denominados dispositivos de seguridad, para luchar contra el terrorismo callejero. Son brigadas móviles que establecen un dispositivo policial preventivo allí donde prevén disturbios violentos. Esta medida, muy criticada por los sindicatos de la policía vasca, fue adoptada por el departamento que encabeza Javier Balza a raíz de los sucesos de Bergara, Lasarte-Oria y Portugalete, todos durante el verano de 2001. Grupos formados por jóvenes encapuchados, perfectamente organizados, sembraron el terror en las calles de estos municipios aprovechando la escasa presencia de la Ertzaintza. La de ayer ha sido la actuación más exitosa desde que se puso en marcha el nuevo dispositivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 2002

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