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Nadal afirma que su renuncia a la alcaldía es buena para Girona, para el PSC y para él

El alcalde hizo ayer oficial su dimisión en un multitudinario pleno municipal

Joaquim Nadal ya es ex alcalde de Girona. En un multitudinario pleno extraordinario que se celebró ayer a las ocho de la tarde presentó su anunciada renuncia al cargo de alcalde y a la condición de concejal, poniendo fin a 22 años y 8 meses al frente de la alcaldía. El longevo alcalde socialista ha cedido la vara consistorial a Anna Pagans, que empieza desde hoy a trabajar como alcaldesa, aunque no podrá ser proclamada oficialmente hasta dentro de unas dos semanas. Nadal, que se emocionó en el tramo final de su discurso y durante el caluroso aplauso que le siguió, afirmó respecto a su marcha: 'Será buena para la ciudad, para mí y para el proyecto político en el que participo'.

Nadal admitió que la emoción que sentía sólo era comparable con la que tuvo el 3 de abril de 1979, cuando se hizo con la victoria electoral en las primeras elecciones democráticas. Recordó que su fotografía 'puño en alto' junto a Francesc Pararols, líder del PSUC de Girona por aquel entonces, cuyos votos necesitó para llegar a la mayoría, 'hizo tambalear injustamente' los cimientos de la sociedad gerundense.

Joaquim Nadal aseguró que las dudas sobre un supuesto abandono de los valores que le hicieron ganar la alcaldía en 1979 han sido lanzadas desde 'falsos izquierdismos' y añadió que la mayoría de sus acciones políticas desmienten estas críticas. El actual portavoz del PSC en el Parlament dijo que en sus casi 23 años de mandato municipal ha 'ejercido una forma de hacer política, que, sin ser claudicante, sin concesiones, es abierta, dialogante, flexible, concertada, constructiva y se fundamente en valores sólidos'.

Nadal rehusó ayer entrar en el balance pormenorizado de su obra de gobierno y se dedicó a confesar emociones incidiendo en los entresijos de una ciudad que sólo son accesibles a la mirada de un alcalde. Tuvo un emotivo recuerdo para todos los concejales y trabajadores municipales que han fallecido durante su mandato. 'La alcaldía me ha hecho más próxima la muerte y ha curtido mi carácter', explicó.

Un suspiro de 23 años

Los casi 23 años de mandato le han pasado a Nadal 'como un suspiro'. Aseguró que a partir de ahora evitará mirar atrás y se dedicará con mayor energía a su tarea parlamentaria. En este punto se confesó 'comprometido con el municipalismo' y aseguró que el día en que se acabe con las avaricias que frenan la maquinaria municipal se abrirán las compuertas de una nueva etapa de fertilidad política y social que no se conoce desde 1979.

Sobre el futuro de la ciudad, se mostró convencido de que la deja 'en buenas manos' y que el municipio tiene capacidad para encabezar el cambio hacia un sistema metropolitano con la colaboración de las ciudades de su entorno. También aseguró que la ciudad 'tiene la fuerza y la voluntad para profundizar en la cohesión social, combatir las desigualdades y acercar los niveles de renta'.

El repaso a la obra de gobierno corrió a cargo de la sucesora de Nadal, Anna Pagans, quien dibujó un panorama de tintes muy positivos de la obra del alcalde y le definió como 'un enamorado de la acción política'. Aseguró que seguiría su magisterio y acabó su discurso afirmando: 'Alcalde, la ciudad también te quiere'.

A la salida del pleno, un nutrido grupo de ciudadanos y representantes de la sociedad civil gerundense despidieron al ya ex alcalde. Entre los asistentes al pleno, en su mayoría alcaldes y representantes institucionales, se encontraba también el líder del PSC-Ciutadans pel Canvi, Pasqual Maragall.

El pleno extraordinario en el que Joaquim Nadal presentó su renuncia al cargo no fue el único que se celebró ayer en el consistorio de Girona. Una hora antes se había celebrado una sesión plenaria ordinaria en la que se aprobó la cesión y adquisición de una serie de fincas del sector de La Creueta que el consistorio vendió y cedió, a su vez, a la Universidad de Girona, cuyo rector, Josep Maria Nadal, es hermano del alcalde. En esta zona se construirá en años venideros un parque tecnológico que vinculará el mundo de la enseñanza con el de la industria. El consistorio aprobó también un pliegue de cláusulas para el concurso de adjudicación de las obras que comportará la canalización del río Güell a su paso por la ciudad. Nadal quiso así cerrar su mandato con una demostración palpable de su gestión urbanística, uno de los campos donde ha cosechado los mayores elogios.

Nadal concentrará a partir de ahora sus esfuerzos en la política catalana, pero eso no impedirá que continúe residiendo en su ciudad. Ayer puntualizó que no se desvincula del futuro de Girona y que se siente tan implicado con ella como cuando con 16 años empezó a escribir cartas al director del diario Los Sitios para intervenir en las polémicas ciudadanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de enero de 2002