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Menos del 10% de isquemias se dan en menores de 45 años

El ictus o infarto cerebral es la primera causa de mortalidad en la mujer española y la segunda (tras el infarto de miocardio) en el varón, pero se suele producir en personas de edad avanzada, generalmente por problemas de hipertensión arterial o diabetes. Sólo entre el 5% y el 10% de estos episodios aparecen en adultos jóvenes. Según los expertos consultados, cuando este proceso acontece en un adulto menor de 45 años, las causas pueden ser mucho más complejas de detectar que en el anciano.

'Lo más probable es que en un joven el ictus esté provocado por una embolia de origen cardiaco; una disección de la arteria carótida o de la vertebral, ambas en el cuello; trastornos de la fibrilación auricular o alteración del ritmo cardiaco; problemas de la coagulación sanguínea; lesiones congénitas vasculares cerebrales; ciertas patologías autoinmunes e incluso infecciones como una meningitis', explica el doctor José Miguel Laínez, jefe del servicio de Neurología del hospital Clínico de Valencia.

El doctor Félix Bermejo, primer responsable de esta especialidad en el Doce de Octubre de Madrid, añade que hay unas treinta causas de ictus cerebral en un adulto joven, 'sin que necesariamente en todos los casos lleguen a ser identificadas'. En general, en los jóvenes, explica, 'el pronóstico es bueno y la gran mayoría sobrevive sin secuelas. No obstante, todo depende del grado de afectación y de la superficie cerebral lesionada, puesto que también en los jóvenes el ictus es causa de muerte y de complicaciones severas'.

El ictus se presenta cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe o se obstruye y una parte de la superficie cerebral queda lesionada al no tener el aporte necesario de sangre y oxígeno.

Como indica el doctor José Manuel Martínez-Lage, profesor de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra, cuando la isquemia es grave no sólo produce la muerte del tejido cerebral afectado, sino también 'un edema o inflamación de toda la región circundante, que, al estar limitada por el cráneo, presiona hacia el interior, es decir, hacia el tronco cerebral, que controla todas las funciones vitales y esto puede causar la muerte o complicaciones graves'.

El doctor Antonio Gil Núñez, coordinador del Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología y del equipo de ictus en el hospital Gregorio Marañón, aseguró el pasado mayo que un 71% de los pacientes se ve obligado a dejar de trabajar, un 30% precisa asistencia y cuidados, y un 20% necesita ayuda para caminar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de diciembre de 2001