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Reportaje:

La suerte, en barrios obreros

El segundo (6.536) y el tercer premio (5.967) dejan casi 11.000 millones en las zonas más humildes de Madrid

A los inmigrantes que se refugian en la iglesia de San Pablo, pese a que desde hace meses se quedó sin techo y aguanta apuntalada; a Merche que estaba en paro y con tres hijos; a Ana, que deseaba que su hijo dejara de trabajar como reponedor; a Agustín, que acababa de tener un costoso golpe con el coche difícil de pagar; a Buenaventura, el dueño del bar Pasa, que repartió la suerte entre los cuatro equipos de dardos que compiten en su local; a Dioni, que pagará hoy el bar cuya primera señal dio el viernes. A todos ellos les despertó ayer a las 11.46, en pleno corazón de Vallecas (Madrid), el número 6.536, el segundo premio de la Lotería de Navidad.

Y todo gracias a Carmen, la dueña de la administración 327 de Madrid que, aunque no se quedó con ninguno, vendió 35 series del número y repartió hasta 5.040 millones de pesetas "entre un montón de gente obrera y necesitada", decía ayer emocionada a la puerta de un negocio en el que sólo lleva dos años. "Está muy repartido: en el bar -donde se vendieron 330.000 pesetas en décimos y 130.000 en participaciones de 500 pesetas-; en la iglesia -que vendió unas 750.000 pesetas en participaciones de 500 pesetas-, y además hemos vendido mucho en ventanilla", explicaba.

"Esta vez sí que hemos hecho diana", comentaba entre los gritos y alborozos de un tumulto de agraciados uno de los miembros del equipo de dardos del bar Pasa, en la calle del Puerto del Pico, justo en frente de la administración Carmencita, que repartió la suerte. Mientras, a 500 metros, en la Iglesia de San Pablo, decenas de feligreses improvisaban villancicos al son de la guitarra de Frank Cepeda, un cura ecuatoriano que vive en la parroquia: "Alabado sea, San Pablo bendito, que nos ha tocado un buen pellizquito".

Algo parecido sucedía en San Martín de la Vega (11.000 habitantes), a 32 kilómetros de la capital. La única administración de este municipio vendió otras 35 series del segundo premio; repartió 5.040 millones de pesetas. La mayor parte, unos 4.000 millones, fue a parar a la Sociedad de Cazadores de Pinto (300 miembros). Este colectivo, fundado hace 20 años, vendió el número en participaciones de 250 pesetas. Sólo 32 papeletas se quedaron sin vender, lo que ha reportado a la sociedad más de 35 millones de pesetas.

Décimos agotados

La administración número 1 de San Martín de la Vega, abierta hace 13 años, ya había repartido cuatro primeos premios, aunque ninguno en el sorteo de Navidad. "Se han vendido todos los décimos, porque la gente ya no diferencia entre números altos y bajos y a última hora compra de todo", señaló el administrador Luis Miguel Denche, que no se quedó con ningún décimo de los que vendió.

Al local se acercaron algunos afortunados, como Mercedes Astillero, que compró el décimo con otras tres amigas, porque su hija Natalia, de seis años, lo señaló con el dedo en la ventanilla de la administración. "Iré a Disneylandia con mis hijos", decía. Enrique Aranque, un vecino dedicado a la venta de toldos en la localidad, adquirió uno de los décimos premiados de mismo premio porque terminaba en 36, el número de la calle en la que vive: "Los 14 millones que me han tocado los dedicaré a tapar algunas trampas y a comprarme un coche", señaló el afortunado.

Horas antes, a las 9.27, Antonio, un jubilado, entraba en la administración Katya, en la plaza de la Emperatriz 12 (Carabanchel Alto) y salía sin habla. En esa administración, la 225 de Madrid, se vendieron 20 series del segundo premio, correspondiente al número 5.967. Diez de las series se las llevó una mujer a Cieza (Murcia). Las otras 10 repartieron suerte por el barrio, concretamente 720 millones de pesetas en décimos sueltos. Pero sólo Antonio se acercó en la mañana de ayer hasta la administración. A la salida, y tras ver el número que se anunciaba en la ventanilla, se le saltaban las lágrimas. Levantó dos dedos para decir que tenía dos décimos y tomó el camino de regreso a casa sosteniéndose la cabeza con las manos. "La mayoría de nuestra clientela es gente mayor, jubilados que quizá aún no se han enterado", explicaba Katia, la dueña de la administración.

Otros municipios de Madrid, (Leganés, Coslada y Parla) y otras administraciones (59, 392, 475 y 497) fueron agraciados con cantidades menores y, aunque el gordo volvió a dar la espalda a esta comunidad autónoma, en total cayeron 12.571 millones de pesetas entre el segundo y el tercer premio. Los madrileños jugaban en este sorteo 56.413 millones de pesetas, un 5,5% más que el año pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001