Los hospitales reclaman donaciones de sangre ante las bajas reservas

La Comunidad necesita 400 unidades diarias

Los hospitales valencianos necesitan sangre. Ayer el Centro de Transfusión de la Comunidad de Valencia permaneció abierto para facilitar la donación. El llamamiento completaba una petición lanzada el lunes para incrementar las reservas en días de mayor demanda. A media mañana, alrededor de 36 donantes habían respondido a la llamada. El centro explica que cada día se precisa un mínimo de 400 unidades de sangre para cubrir las necesidades en la Comunidad.

A principios de semana el Centro de Transfusión de la Comunidad lanzó un llamamiento de urgencia ante el descenso de las reservas de sangre con las que cuenta. La respuesta, durante esos días, al igual que la recibida ayer, fue calificada de positiva, aunque desde el centro se insistía en la necesidad de incrementar el nivel de reservas para atender la demanda hospitalaria, 'tan elevada durante estos días'. Por eso este centro, dependiente de la Consejería de Sanidad, mantendrá durante estas fiestas su llamamiento, que también se ha reforzado la salida de unidades móviles por distintos puntos del terrirorio valenciano.

'Estamos teniendo un final de año complicado', explicaba ayer Armando Blanquer, médico en el centro. Blanquer recordaba que a pesar de la buena respuesta sólo dona sangre un porcentaje de ciudadanos pequeño. 'Hay un miedo injustificado', asegura. En la Comunidad hay alrededor de 300.000 donantes censados, pero las donaciones anuales superan escasamente 120.000. El médico, en campaña de concienciación, también asegura que una buena parte de los donantes lo son tras haber atravesado una 'experiencia personal dramática'.

Los periodos vacacionales son especialmente críticos para las reservas de sangre. La demanda se incrementa porque también crecen los accidentes y se amplía la brecha con la oferta porque muchos donantes también están de vacaciones. Constipados, gripes y antibióticos también dificultan el trabajo en estas fechas. Blanquer explica que el grueso de la demanda de sangre procede de los enfermos crónicos. Además, concluye, 'sangre hace falta todos los días del año'.

La mañana de ayer fue mucho más productiva que la tarde. Hacia las 14.00 horas, 36 donantes se habían acercado ya hasta el Centro de Transfusión. A partir de las tres la proximidad de las fiestas pareció desviar la atención de los ciudadanos y la afluencia de donantes se ralentizó. En la sala de espera, Óscar, de 13 años, se familiarizaba con una tarjeta de cambio de moneda al euro mientras su padre donaba sangre en la habitación contigua. 'Está acostumbrado', explicaba tras detallar que la costumbre arranca de 1998, 'y no se marea'. Su juventud le impide por el momento donar sangre, ya que la edad legal de inicio son los 18 años, pero tampoco tiene claro si se tumbaría en la camilla junto a su padre de no existir ese impedimento. 'Me dan un poco de miedo las agujas', explica. Óscar esperaba el bocadillo que el centro entrega tras cada donación. 'Es para mí, él [su padre] nunca se lo come', asegura. La espera era corta porque el tiempo medio que se utiliza para extraer sangre es de diez minutos. La donación de plaquetas precisa de alrededor de una hora y la de plasma de 45 minutos.

A pesar de esta situación, Jorge se acercó ayer a donar plasma. 'Para mí es más fácil', dice, porque su grupo (B positivo) tiene menos demanda en sangre y por eso es más útil donar plasma, que sirve para todos los receptores. Además, se puede donar con mayor frecuencia. Jorge tiene 29 años y dona plasma aproximadamente cada dos meses, desde que se acostumbró a hacerlo en la facultad.

'Tenemos que actuar con la anticipación necesaria', defiende Blanquer. Cada día es preciso obtener un mínimo de 400 unidades de sangre para cubrir con solvencia las necesidades de los hospitales valencianos. 'Es una forma de solidaridad muy directa', concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de diciembre de 2001.

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