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Duisenberg otorga más poderes al francés Noyer tras reestructurar la cúpula del BCE

Los analistas relacionan los cambios en el comité ejecutivo con la sucesión en la presidencia

El Banco Central Europeo (BCE) dio a conocer ayer un nuevo reparto de responsabilidades entre los seis miembros de su comité ejecutivo que, entre otros aspectos, fortalece el papel de la vicepresidencia, ocupada en la actualidad por el francés Christian Noyer. Aunque algunos analistas interpretan esta decisión en clave de quién y cuándo sucederá a Wim Duisenberg en la presidencia, el BCE resaltó que tan sólo se busca 'maximizar las sinergias' entre las distintas áreas de actividad, y aseguró que no existe un trasfondo político en los cambios.

Un análisis detallado, en efecto, evidencia la lógica interna de los cambios organizativos promovidos por el Banco Central Europeo. Así, en una medida que casa bien con las otras áreas asignadas a Christian Noyer (administración del BCE y servicios legales), el francés asumirá también las tareas de planificación y control, que hasta ahora estaban a cargo de la finlandesa Sirkka Hämäläinen. A cambio, Noyer cederá a su colega el control de riesgos, referido sobre todo a las actividades de la banca comercial.

También ello encaja bien dentro de las tareas de Hämäläinen, quien desde la creación del BCE se ocupa de las operaciones de mercado adelantadas por la autoridad monetaria. La banquera finlandesa, asimismo, se hará con la responsabilidad de los sistemas de pago, de los que se ocupaba su colega italiano, Tommaso Padoa-Schioppa. Las tareas de los otros tres miembros del comité ejecutivo, entre ellos el español Eugenio Domingo Solans, responsable de billetes, estadísticas y sistemas de información, en lo esencial, no cambiarán.

Pese a que fuentes cercanas al banco subrayaron ayer que en esta reorganización 'no hay que buscar un trasfondo político', la noticia ha vuelto a reanimar las especulaciones que, desde hace años, rodean la sucesión del presidente del BCE, Wim Duisenberg. Después de un fuerte pulso con el Gobierno de París, en el año 1998, el holandés supuestamente accedió a dejar su cargo en manos de un francés a mediados de su mandato, en 2002.

Aunque diste mucho de ser claro si Duisenberg realmente pretender dar este paso, durante mucho tiempo el candidato obvio para sustituirlo fue Jean-Claude Trichet, presidente del Banco de Francia. Trichet, sin embargo, se enfrenta a una tortuosa y larga investigación judicial por su papel en la crisis del Crédit Lyonnais, a inicios de los años noventa, lo que podría inhabilitarlo para la presidencia del BCE.

Otro candidato que suena es precisamente Christian Noyer, el actual vicepresidente, cuyo mandato en el comité ejecutivo, no obstante, vence el 1 de junio de 2002. El Tratado de Maastricht no prohíbe la renovación de los mandatos del comité ejecutivo. Según el diario Financial Times, sin embargo, altos cargos del BCE han buscado ya asesoría legal para determinar si esta regla afectaría también a Noyer, que agotaría su periodo al frente de la vicepresidencia, y tan sólo luego sería nombrado como sucesor de Wim Duisenberg.

Por otra parte, en Alemania, se publicó ayer el índice de precios al consumo (IPC) de diciembre que aumentó un 0,1% respecto al mes precedente, y situó la tasa interanual en el 1,7%, lo que supone el mismo nivel registrado en noviembre, según datos provisionales presentados por la Oficina germana de Estadística de Wiesbaden. De acuerdo con estos datos, que se han calculado a partir de las cifras difundidas por los Estados germanos, la inflación en Alemania se sitúa tres décimas por debajo de la referencia máxima de estabilidad de precios fijada por el Banco Central Europeo (BCE).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de diciembre de 2001