OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Conciertos educativos

He leído con indignación la noticia sobre la justificación de los conciertos educativos de Enseñanza ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y la negación de la legitimidad del sindicato USTEC.

Un Estado de derecho utiliza los impuestos para redistribuir la riqueza entre sus ciudadanos. Los conciertos educativos de la enseñanza privada se justifican en la libertad de elección de los padres respecto de la educación de sus hijos y la igualdad de oportunidades de los niños ante la educación. En este caso, se da una singular perversión. No hay ningún padre que opte libremente por tener a su hijo en unos barracones precarios sin calefacción, sin biblioteca y sin gimnasio, mientras el dinero público se destina a subvencionar colegios de élite que concurren en las mismas condiciones a las becas de idiomas pagadas con dinero público.

Seamos serios. Esto no es gobernar un país. Es soslayar la verdad con argucias presupuestarias de funcionario inexperto. La educación es un servicio público. El objetivo prioritario, a mi parecer, es que en Cataluña no haya ni un solo alumno escolarizado en barracones a 7 grados; lo contrario vulnera el principio de igualdad de oportunidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de diciembre de 2001.

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