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Entrevista:CARMEN POSADAS | Escritora

"Me gustan los extremos en mi vida"

Pregunta. Acaba de participar en un seminario sobre la figura de Don Juan. ¿Fue porque le va la marcha?

Respuesta. No. Fue porque había escrito La Bella Otero y me gustaba el paralelismo. Me va la marcha, pero no en ese sentido.

P. Cuente.

R. Me va la marcha en los retos. Las cosas, cuanto más difíciles, más me divierten.

P. ¿A qué conclusiones han llegado en el seminario?

R. A que el donjuanismo femenino no existía en el pasado, pero ahora progresa a pasos agigantados.

P. ¿Usted sería un ejemplo?

R. No.

P. ¿Hoy día existe Don Juan?

R. Uy, es que se ha quedado un poco démodé. Yo creo que a las chicas les da como un ataque cuando viene uno así en plan que se le cae el ojo, y va como, ejem, ¡Hola, muñeca!

P. ¿Usted ha vivido alguna escena del sofá?

R. Así de cursi, con la luna y con los patos y el lago atrás, no.

P. Ya no hay sofás como los de antes.

R. Ahora suelen ser restaurantes. Todo empieza con una comida; luego, si la cosa se tercia, copita, y...

P. ¿Siestecita?

R. Y luego, la siestecita. Pero yo creo que las chicas ya eligen mucho. Y hay muy pocos que pasan de la primera fase.

P. ¿Encuentra a los hombres hechos polvo?

R. Yo creo que andan despistados, porque pasar de ser el ombligo del mundo a que de repente las mujeres ocupen lugares antes completamente masculinos no se asimila en una generación.

P. ¿Por qué prefiere el amor a la pasión?

R. Porque la pasión es como un espejismo, un momento de entontecimiento transitorio, como decía Ortega y Gasset. El amor es un sentimiento más pleno, más completo.

P. ¿Usted se retirará, como la Bella Otero, para que nadie la vea envejecer?

R. A mí no me gustaría ser una viejecita encantadora, siempre lo he dicho. No tengo ningún interés en llegar a tener 90 años. Pero de eso a desaparecer, no.

P. 'Lo más interesante de mi vida es lo que no se puede contar'. ¿Se pone estupenda?

R. Pero es verdad; le pasa a todo el mundo. Cosas de vida sentimental, conversaciones que he oído, situaciones en las que he participado. Siempre he sido muy observadora.

P. ¿Usted sigue yendo de viuda oficial?

R. ¿Qué es una viuda oficial?

P. Como la Pantoja, pero en intelectual.

R. [Risas] No.Este asunto de inmolarse a lo bonzo cuando se muere alguien yo creo que es malísimo. Y hay muchas mujeres que se anulan. La vida te da ese golpe y siempre lo puedes convertir en una ventaja. Decir: 'Ahora voy a ser yo', por ejemplo.

P. ¿Antes no lo era?

R. Sí, pero eres tú y tus circunstancias.

P. Muy orteguiana. ¿Le interesa la política?

R. Estoy bastante desencantada de la política desde hace muchos años.

P. ¿No salva a nadie? ¿A ninguno se lo llevaría a un restaurante a emprenderla con el menú?

R. Ah, eso es distinto. Si es para comer y charlar, sí, porque todo el mundo es interesante un ratito. ¿Puedo decir uno que esté pasado ya? Siempre he tenido curiosidad de conocer a Alfonso Guerra.

P. Cuando está depre, ¿se compra un modelito o se mete al cuerpo una caja de bombones?

R. Sí, desgraciadamente, soy bastante adicta al chocolate.

P. 'No me gusta el término medio'.

R. Me gustan los extremos en mi vida. He tenido cosas terribles y cosas estupendas, pero prefiero eso a una vidita, en la que llevas los niños al colegio, vas con las amigas de compras. Yo me hubiera muerto con una vidita.

P. ¿Qué le hace reír?

R. Me río mucho de mí misma, porque en este momento que me va muy bien, y que me van a publicar en Estados Unidos, que para mí es un salto muy importante, tengo mucho cuidado de no tomármelo en serio.

P. Su próximo trabajo es un ensayo sobre el poder vicario. ¿Es muy frecuente?

R. Ya no. Ahora que las mujeres tienen acceso al poder real, quería contar que a lo largo de la historia lo han tenido, pero por persona interpuesta, que me resulta más interesante: es como ser maestro de títeres.

P. ¿Usted es maestra de títeres?

R. Ahora no, porque a lo que me dedico no se presta. Yo trabajo sola. Se daría más en la política. Por eso me interesa Alfonso Guerra.

PERFIL

Con 48 años y dos hijas, dice ser una gran aficionada a las motos. En cambio, entre las tres cosas que no soporta, junto a los caracoles con tomate y el llegar tarde, está, precisamente, 'la gente que te intenta vender la moto', porque 'te insulta la inteligencia'. Le gusta coger el coche, sola, y conducir durante horas, sin rumbo: 'Me da sensación de libertad'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de diciembre de 2001

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