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Reportaje:

Chillida visto por los niños

El museo del artista acerca el arte a los pequeños con un programa educativo

La frialdad del hierro de las esculturas de Eduardo Chillida se templó ayer de la mano del grupo de escolares que visitó el museo del artista donostiarra. Los niños, una treintena de alumnos de Primaria de la ikastola Ekintza de San Sebastián, miraron las grandes piezas que salpican el césped de Chillida-Leku, las tocaron y se colaron por sus huecos en busca de la firma en forma de ocho del escultor. Los pequeños se adentraron también en el caserío Zabalaga para observar otros muchos trabajos del artista realizados en piedra, en alabastro o madera.

Una madera que procede 'de Irati', explica Carolina, mientras su compañero Alex añade que también han aprendido que Chillida hacía todas sus esculturas escuchando 'música de Bach'. 'Nos ha inspirado mucho su trabajo', comenta Mikel. ¿El qué? 'Pues, no sé, saber lo que siente al hacer las esculturas', responde dubitativo. 'Un poco de todo', resuelve Antxon. Preguntas, respuestas, dudas... El caso es que los niños den 'vía libre a los sentidos y los sentimientos, a la razón y a la imaginación', a la hora de acercarse a la obra de Chillida y al arte en general, que es el objetivo del programa educativo Miro... y comprendo, impulsado por el museo Chillida-Leku y dirigido, por el momento, a estudiantes de ocho a doce años.

Coordinado por la hija del escultor, Susana Chillida, el programa comienza en la escuela, donde los alumnos llevan a cabo unos ejercicios sobre el trabajo del artista que despiertan su curiosidad. Luego viene la visita al museo, que se plantea como un juego en el que los escolares han de descubrir el número de piezas que componen una obra o dónde se esconde la rúbrica del autor. Preguntas sencillas que sirven de excusa para observar de cerca las esculturas y tomar contacto con ellas. De nuevo en clase, los pequeños reflexionan sobre lo que han visto y oído y lo expresan de forma oral, escrita o plástica.

La iniciativa de la familia ha contado ya con la participación de 334 niños de 10 escuelas vascas, mientras que otros 1.106 están a la espera de que les toque el turno. En un futuro, el museo tiene intención de extender el programa a los alumnos de Secundaria y Bachillerato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de diciembre de 2001