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El consumo vuelve a arrojar síntomas de debilidad en Estados Unidos

Las ventas al por menor cayeron un 3,7% en noviembre en Estados Unidos, la mayor pérdida desde 1992, e introdujeron nuevas dosis de pesimismo sobre las perspectivas a corto plazo de la economía estadounidense. La cifra resultó peor de lo esperado y llevará a revisar a la baja las proyecciones de crecimiento en el actual trimestre, ya negativas en torno al 2%.

La debilidad económica produjo números rojos en Wall Street, con anuncios de malos resultados en empresas de alta tecnología como Ciena y Lucent, que dependen de un sistema productivo sólido. Las bolsas europeas registraron retrocesos significativos, por encima del 2% en la mayoría de los casos. En España, donde el índice general cayó el 2,32% y el Ibex 35 un 2,50%, influyó el arrastre de los valores con intereses en Argentina.

Tras la espectacular subida de la ventas en octubre -se dispararon un 6,4% (revisado) debido a los resultados en el sector del automóvil, espoleado por financiaciones gratuitas sin pago de entra-da-, los datos de noviembre reflejan con mayor fidelidad la situación y los ánimos de los consumidores, desconfiados ante una situación que produce un continuo goteo de noticias sobre reducciones de plantillas.

Las ventas se precipitaron un 3,7% con respecto a noviembre del año pasado, también empujadas por los coches, que respondieron a la subida récord de octubre (24,2%) con una caída espectacular (11,9%). Excluido este factor, las transacciones cayeron medio punto después de haber subido un 0,8% en octubre. Los dos tercios de la economía norteamericana dependen del consumo, en sus múltiples facetas, y los analistas mantienen que estos datos indican que la contracción va a continuar.

Botella medio llena

Quienes prefieren ver la botella medio llena señalaban que la caída en el consumo no es tan pronunciada como pudiera esperarse y especulaban con la estrategia del consumidor, quien, sabedor de que el comercio necesita deshacerse de los stocks, prefiere esperar mejores oportunidades. Paul Volcker, el anterior presidente de la Reserva Federal, comentó hace unos días que 'no hay que subestimar la capacidad del consumidor norteamericano de gastar todos sus ingresos'.

Será para más adelante. De momento, el ciudadano contiene sus tendencias consumistas en la época del año de mayor actividad comercial. La semana pasada, las principales cadenas de productos de consumo anunciaron que la actividad era decepcionante, menor de lo esperado y necesitado, con la sola excepción de las firmas especializadas en precios económicos.

El enfriamiento mantiene contenida la inflación. Los precios de los productores cayeron un 0,6%, el doble de lo esperado por los analistas, a quienes las cifras de la actual crisis sorprenden una y otra vez debido, probablemente, a que los modelos que emplean para sus vaticinios no cuentan con el decisivo factor del 11 de septiembre. La tasa interanual de los precios cargados por los productores es ahora un 1,1% negativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 2001