Reportaje:

Catalán en los cinco continentes

80 universidades y 35 'casals' cobijan estudios de lengua y literatura catalanas en el mundo

Parece increíble, pero un vistazo al mapa universitario mundial lo corrobora: existe más interés por la enseñanza del catalán en las universidades de Alemania o del Reino Unido que en las españolas, naturalmente sin contar entre estas últimas las de Cataluña, Valencia o Baleares. Y la diferencia no es baladí: 18 centros se cuentan en cada uno de los dos países mencionados y sólo ocho en España, uno menos que en Francia y los mismos que en Italia. La promoción de la enseñanza en el extranjero de la 'lengua, la cultura y la civilización catalanas', por decirlo con la pomposa terminología que emplea el DURSI (Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información) ha ocupado a la Generalitat desde hace casi 14 años. Y hoy son ya 80 las universidades y 35 los casals repartidos por todo el mundo en los que se enseña catalán.

Se dan más clases de catalán en la universidad alemana o británica que en la española
Liverpool buscaba un lector 'dispuesto a tener contactos sociales activos con los alumnos'

Fue en enero de 1988 cuando los consejeros de Cultura y de Educación ordenaron crear un órgano de rimbombante y dilatado nombre: la Comisión de Promoción de la Enseñanza del Catalán en las Universidades de fuera del ámbito territorial de Cataluña estaba llamada a 'coordinar' los esfuerzos -más bien modestos- que distintos departamentos de la Administración autonómica estaban haciendo a favor del catalán en el mundo. Más o menos lo que hará a partir de ahora, con un mejor y más amplio apoyo institucional, muchísimos más medios y renovado ímpetu, el Instituto Ramon Llull, una institución en la que Ejecutivo catalán trabajará en colaboración con el Gobierno balear y el Instituto Cervantes, dependiente este último de la Administración central.

En su primer año de actividad, la Comisión de Lectorados de Catalán -título más plausible y ya de uso común para nombrar el invento de 1988- subvencionó ocho lectorados de otras tantas universidades, todas europeas. Cuatro años después, fueron 26 los lectorados -entre ellos el de la Universidad de Toronto (Canadá)- que se repartieron la magra partida destinada a sufragar su actividad: 7.850.000 pesetas. Las universidades donde la lengua y la cultura catalana merecen ahora atención docente suman ya 80 y su ubicación geográfica se extiende a los cinco continentes. La Generalitat ha gastado en 2001, para subvencionar esta actividad, una cantidad que ronda los 130 millones de pesetas.

En correspondencia con el mayor número de lectorados que desarrollan allí su actividad, Alemania, Francia y el Reino Unido son los países que acumulan un mayor número de alumnos, unos 1.500 de los más de 2.500 que cursan estudios universitarios de lengua y cultura catalana en el extranjero. Y aunque hay lectorados 'exclusivos' -aquellos con más de 10 horas semanales de docencia, que suman 27- y a 'tiempo parcial' -53-, no existe una norma que unifique cursos y programas, de manera que cada uno de ellos es de alguna forma un mundo, como revelan las respuestas a una breve encuesta realizada a través del correo electrónico.

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El lectorado de la Universidad de Georgetown, en EE UU, tiene este semestre cuatro alumnos (aunque ha llegado a contar con 14), que cursan dos asignaturas: Intro to Catalan y Catalan Culture and Society, esta última con contenidos de historia, geografía, literatura, tradiciones y gastronomía, entre otros. El de la Universidad París 8 cuenta ahora mismo con medio centenar de estudiantes que asisten a los cursos de Lengua catalana (cuatro niveles), Civilización Catalana y Arte y Literatura Catalana. Y en la Universidad de Nápoles, donde el lectorado de catalán goza de la misma consideración que los de castellano, inglés o francés, según cuenta su responsable, 22 alumnos acuden a los cursos presenciales Lengua y Literatura Catalana.

Cada lectorado tiene, lógicamente, un lector, por lo general una persona joven a la que se atrae al puesto con una serie de argumentos entre los que el sueldo no ocupa el primer lugar. Véanse, sino, las ofertas aparecidas en la convocatoria de este año. Para un lectorado de 'entre 10 y 12 horas semanales', la Universidad de Liverpool buscaba a alguien 'con especial interés por la lengua y, preferiblemente, con alguna experiencia en la enseñanza del catalán a principiantes extranjeros y en el uso de métodos y materiales audiovisuales'. El candidato debía tener, además, 'un buen nivel cultural y un buen conocimiento de la realidad social y cultural catalana actual'. Y, ya por último, debía 'ser persona dispuesta a mantener contactos sociales activos con los estudiantes'. A cambio de todo ello, se ofrecía al candidato 'un contrato de nueve meses renovable por otros dos periodos de igual duración y la oportunidad de seguir algun curso de posgrado en la propia universidad sin tener que abonar derechos de matrícula ni de cualquier otro tipo', además, claro está, de un salario: tres millones brutos al año. Por un millón menos, exactamente 2.025.000 pesetas anuales (y un alojamiento de cuyas carácterísticas nada se dice en la convocatoria), las universidades de Budapest y de Szeged, en Hungría, se proponían compartir un lector. Se esperaba de la persona interesada en cubrir el puesto que durante 16 horas semanales desarrollara, en Budapest, las tareas siguientes: 'Cursos prácticos de lengua, estructurados en cuatro semestres; organización y realización de las pruebas del Certificado Internacional de Catalán; participación en el programa de especialización en filología catalana impartiendo, de preferencia, algún curso de literatura o de gramática descriptiva y/o histórica'. 'En caso de desearlo', agregaba la oferta, 'el lector podrá impartir cursos optativos sobre relaciones catalano-castellanas, sean literarias, sean linguísticas'. Y todo eso, no se olvide, sólo en la Universidad de Budapest, porque el 'lector compartido' debería desplazarse 'todas las semanas' a la Universidad de Szeged para impartir, en cinco horas de clase -agrupadas en una jornada, eso sí- 'dos cursos de lengua y uno de cultura catalana'. No se exigía al aspirante que tuviera conocimientos de húngaro, 'pero sí de inglés, alemán y/o francés'.

Vistas las condiciones y exigencias del puesto, no es previsible que nadie que no se sintiera en plena forma se planteara siquiera solicitarlo. Aunque la Generalitat, quizá para evitar sorpresas, advertía a los candidatos que en caso de ser seleccionados debían adjuntar a su escrito de aceptación de la plaza que les fuera adjudicada, 'un certificado médico oficial que acredite que no sufren ningún defecto o enfermedad física o psíquica que les impida ejercer las tareas docentes'. Los lectorados, pues, para gente sana.

'Comunidades en el exterior'

Dos departamentos de la Generalitat -cuyo Consejo Ejecutivo aprobará hoy la creación del Instituto Ramon Llull- tienen ahora las competencias y se reparten las ayudas a la enseñanza del catalán en el extranjero. Además del DURSI, que se ocupa de promover la enseñanza universitaria mediante la subvención de lectorados, el Departamento de Gobernación y Relaciones Institucionales otorga también ayudas para la enseñanza y promoción de la lengua y la cultura catalanas en el extranjero. Y lo hace a través de las 99 'comunidades catalanas en el exterior' que constan en el correspondiente registro y a las que este año ha entregado unos 90 millones de pesetas para contribuir a la financiación del conjunto de sus actividades, que no se limitan, claro, a la enseñanza del catalán. De hecho, son sólo 38 los casals que han solicitado dinero con este fin. De estos 38 centros, tres tienen su sede en España: el Cercle Català de Madrid y los casals de Zaragoza y Las Palmas. No ocurre lo mismo con la enseñanza universitaria. El DURSI subvenciona únicamente la que se da en el extranjero y no mantiene ninguna línea de ayuda a la que puedan acogerse las universidades españolas en las que ya se imparten cursos de lengua y literatura catalana o las que pudieran estar interesadas en hacerlo. Pese a ello, ocho universidades españolas, sin contar las de Cataluña, Valencia y Baleares, ofrecen algún tipo de enseñanza de lengua y literatura catalanas: la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y, entre las presenciales, las de Granada, Santiago de Compostela, Salamanca, Murcia, Zaragoza, Complutense de Madrid y la Universidad del País Vasco.

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